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sábado, 13 de septiembre de 2014

¿Quiero ser famoso o cambiar el mundo?

Hoy me ha asaltado esta pregunta, y como casi siempre que me hago preguntas disyuntivas (escoger esto o esto otro) me entra la risa y pienso en escoger una nueva opción que no planteaba la pregunta o quedarme con todo, como os compartía en la entrada Mente o corazón.


Esta pregunta ha surgido después de pasar un rato revisando el correo y mis listas de suscripción a otros blogs. Sigo a bastantes personas y entidades de temas que me resultan interesantes como la productividad personal (Jerónimo Sánchez), el minimalismo (ValeDeOro), el liderazgo (Robin Sharma) y las noticias positivas (enpositivo.com). Estas son las que he revisado esta mañana, y alguna otra que me haya encontrado de camino. El resultado después de leer unas cuantas entradas de cada sitio ha sido esta pregunta, pero... ¿queremos ser famosos o cambiar el mundo? No hay respuesta mala, incluso es muy válida la respuesta combinada, querer ambas cosas.


Sigo a muchos motivadores o expertos en liderazgo, educación y aprendizaje del mundo anglosajón, me ayuda a inspirarme y nutrirme para las ideas y frases que compartimos a diario con QuiroTao. Muchos de ellos son norteamericanos, su estilo me gusta por lo general más que lo que encuentro en castellano, más directo, más conciso, más práctico. Menos dulce, espiritual o bondadoso de lo que suelo encontrarme entre quienes escriben en español. Más centrados en los objetivos personales de cada uno, ya me encargo yo de hacer la mezcla que me gusta entre el bien propio y el bien común. A propósito de esto, me estoy leyendo ahora el libro “Nuestra hora en el escenario” de Richard Vaughan, el dueño y creador de las academias y métodos de aprendizaje de idiomas, residente en España desde hace 40 años, nació en Texas y vivió en USA hasta los 23 años, interesante su visión del mundo y la vida.


El caso es que leyendo de Robin Sharma y Richard Branson, hoy me han saturado de este gusto por ser famosos, por ser siempre lo más en todo lo que hago y centrar todo a la excelencia, el máximo desarrollo y siempre el número uno y los más altos de la cima. Pienso que esto puede llevarnos a una carga de estrés, y un agobio que no me parece sano. Una de sus ideas es el club de las 5am, levántate a las 5 de la mañana y ponte a trabajar, a esa hora nadie te distraerá y serás más productivo. Me vais a perdonar si no me acaba de convencer la idea... ¿qué necesidad hay? ¿es sano? Igual es que no estoy suficientemente comprometido con mis objetivos, pero hoy por hoy no veo la necesidad de levantarme tan pronto para trabajar. Yo me pregunto, vale, ya eres el número uno en lo que haces, pero ¿Disfrutas tu vida? Porque igual mi objetivo es disfrutar mi vida, y no ser el emprendedor del año... Por eso considero muy importante que analicemos bien nuestros objetivos y escala de valores, y no vayamos por ahí viviendo los sueños de otros o los que aplaude la sociedad actual, adoptando estilos de vida diseñados para llegar a resultados que igual no queremos alcanzar.


Reconozco que quiero dejar mi huella en el mundo, que puede que ya lo haya hecho, he compartido ideas y aprendizajes con muchas personas, tenemos este blog y he publicado un libro ameno con una selección de reflexiones e ideas muy útiles y prácticas para la Vida. Un filósofo de campamento ya debe andar por las 500 lecturas, que puede parecer poco o ser todo un triunfo poder haber aportado algo a 500 vidas... Pienso que la fama puede aumentar nuestra capacidad de impacto o influencia, lo mismo pienso de los puestos de dirección. Por ello siempre me ha atraído la idea de influir en las personas que dirigen, mandan o tienen seguidores, porque pienso que un cambio en estas personas afecta a muchas más personas, tanto para bien como para mal, si esa persona cambia para bien su efecto positivo se notará en más personas. Siempre he pensado que un buen jefe de una empresa hace un efecto positivo en la vida de sus empleados y por tanto en sus familias. Pero también es real el caso de una persona sin cargo de dirección que con su buen hacer influye positivamente en su círculo y esta influencia se propaga a incontables personas... como también plantea Robin Sharma en su libro el lider que no tenía cargo.


El resumen de todas estas reflexiones podría ser que escojas lo que escojas, observa si hace tu vida más feliz, porque si eres feliz irradias felicidad, y creo que eso es beneficioso para el mundo. Creo que siempre es positivo invertir en felicidad, por ti y por quienes te rodean y se inspiran contigo. Quizás no hace falta ser famoso o una persona de éxito según los actuales cánones de la sociedad para vivir una vida de la que te sientes afortunado y satisfecho. Igual no hace falta ser conocido mundialmente o a nivel nacional para hacer bien lo que quieres aportar al mundo. Igual yo no tengo ni idea y estoy equivocado, que todo puede ser. Escoge tu respuesta y vive feliz con tus decisiones :)


lunes, 27 de enero de 2014

Jugar a ganar o jugar a no perder

La primera célula, el más pequeño de los seres vivos, (leer con tono Punset si se quiere) en sus orígenes ya tuvo que hacer esta elección. Tenía unos recursos y una estructura que mantener, ¿cómo emplear esos recursos que tenía? ¿En defender y proteger su estructura y su ser? Podía gastarlos en construir defensas, mejorar su protección contra el exterior... pero esto tenía un problema, ¿cómo obtiene la célula más recursos? Si no puede autogenerarlos tiene que conseguirlos! Y para ello igual tiene que moverse o expandirse... lo cual implica riesgos. ¿Cómo repartir entonces los recursos disponibles entre el mantenimiento y defensa de su ser y el gasto en desarrollar medios para conseguirlos, tales como moverse y expandirse?


Si llevamos las cosas al extremo veríamos que si la célula utiliza todos sus recursos en defenderse, en protegerse, en cerrarse... acabará muriendo. Sin manera de conseguir más recursos si no nos dedicamos a ello, tarde o temprano consumiríamos todos nuestros recursos y nosotros con ellos. Por el contrario, si todo lo que hacemos es dedicarnos a obtener más recursos sin preocuparnos de mantener la estructura o defendernos... podríamos ser blanco fácil de los peligros del exterior, descomponernos y acabar desapareciendo igualmente.

¿Qué decisión tomó la vida? Pues tantas como organismos e individuos existen. La suerte es que nos ha tocado ser animales... y los animales eligieron moverse. Las plantas eligieron ser menos móviles y expandirse.

Hay que llegar a un compromiso, un equilibrio en el gasto de recursos entre la manutención y defensa del ser y la producción u obtención de nuevos recursos. ¿Qué proporción de tus recursos destinas a cada parte?

Uno puede creer que puede jugar a no perder, pero creo que eso es imposible, si te enquistas en una posición y te empeñas en mantenerla y defenderla sin que te aporte nada acabas consumiéndote. El balance de nuestro flujo es negativo, sólo consumimos en cosas que no producen.
Siempre perdemos, tiempo, energía... simplemente por ser, por existir ya estamos consumiendo recursos, energía y tiempo. Asumamos que vamos a perder, podemos intentar minimizar esas pérdidas, economizar nuestros recursos, pero asumamos que son consumibles y que caducan.

Si asumimos que hagamos lo que hagamos vamos a perder algo, parece que sólo nos queda la otra opción, jugar a ganar. Jugar a ganar más de lo que perdemos, de modo que nuestro balance sea positivo. Que aquello que ganamos supere las pérdidas, aunque en este caso quizá no debería verse como pérdidas, sino como inversiones, gastos que nos aportan mayor valor que lo que gastamos.

Cuando tomamos decisiones, o cuando pensamos en nuestra vida y todo lo que en ella podemos perder o ganar... ¿qué postura adoptamos? ¿A qué jugamos? ¿Jugamos a mantener? ¿A no perder? ¿Podemos jugar a eso siempre? ¿A qué nos va a llevar eso? ¿Qué nos puede aportar ver la situación de otra manera? Asumir que algo vamos a perder, tiempo, comodidad, vergüenza... y a cambio, ¿qué podemos ganar? ¿A dónde nos llevará?



No creo que los extremos sean la solución, la vida no ha tomado una única solución, hay tantas soluciones como seres, cada cual puede elegir que proporción de recursos destinar a cada parte, descubrir que hay más maneras de hacer las cosas, quizá no siempre hay que hacer todas las cosas igual, que hay más herramientas... ¿Jugamos?

Cuenta una breve historia que un buscador encontró al ser más sabio de toda la existencia, y le preguntó: “¿Eres tú quien tiene todas las respuestas?” a lo que éste respondió “¿Acaso tienes tú todas las preguntas? Las respuestas cambian, y no son tan importantes como las preguntas. Las preguntas son las que nos hacen avanzar.”

Aquí tenéis entonces una pregunta que espero nos sirva para avanzar, ¿jugamos a ganar o a no perder? A disfrutar el camino! :)

sábado, 21 de diciembre de 2013

Defecto o exceso de información


Elegimos entre lo que conocemos, sé que suena obvio, como tantas otras cosas importantes que por obvias las ignoramos. Elegimos entre las opciones que conocemos, aquellas que contemplamos, las que creemos posibles o que están a nuestro alcance, y siempre hay más. Más opciones que a veces no conocemos, que no creíamos posibles, que no se nos habían ocurrido, que se nos habían olvidado... Creo que el reto de nuestro tiempo es aprender a elegir, y también saber manejarnos entre tantas opciones e información.

Quizá hubo un tiempo en el que había falta de información, ya no es ese tiempo. Ahora la información está a un solo click, todo internet y su incontable cantidad de información está al alcance de quien tenga un ordenador, y cuantos más idiomas entiendas más información accesible tienes. Esto es un nuevo reto, gestionar adecuadamente tanta información. Porque información no significa lo mismo que conocimiento. Igual que conocimiento no es lo mismo que sabiduría.


Información son los datos, conocimiento es saber qué significan o para qué sirven esos datos, y sabiduría es hacer el mejor uso de ello. Creo que hay un frase que dice algo así como “Saber que el tomate es una fruta, es conocimiento. Sabiduría es no usarlo en una ensalada de frutas” Esto ha sido así por mucho tiempo, hoy por hoy con la innovación culinaria cualquier día vemos tomate en ensaladas de fruta...

Cuando mi padre era joven se le planteaban quizás menos opciones de vida que las que se plantean a los jóvenes ahora. Ir a hacer la mili sí o sí, luego seguir trabajando en el campo, ir a probar suerte a una gran ciudad o estudiar la única carrera que había en la ciudad de al lado del pueblo. Y eso porque él era afortunado, que los había que no tenían tantas opciones. Hoy las opciones que se nos plantean son casi infinitas, incluso no habiendo trabajo en España, se nos plantea la situación de tener que elegir entre varios países del mundo, siempre que dominemos algún idioma extranjero y tengamos algo de dinero o algunos amigos allí. Sino siempre nos queda movernos por España o probar suerte en latinoamérica. Creo que las opciones que tenemos hoy en día son mucho mayores que hace 30 años, aunque algunas cosas parece que aquí están volviendo a esos tiempos...


Ahora los jóvenes (y los no tan jóvenes) se pueden ver paralizados, entre otras muchas cosas, por las dos situaciones posibles: defecto o exceso, de información y de opciones. O bien no tienen información y opciones suficientes o por el contrario tienen exceso de ambas. Y como ya decían los antiguos filósofos tan malo es el defecto como el exceso, la virtud está en el término medio entre los dos extremos. Podemos luchar por cambiar esto, podemos renegar y enfadarnos por esta situación actual, o podemos aprender a manejarnos en estos tiempos que nos ha tocado vivir. Aprender a manejarnos no significa someternos a ellos, significa desenvolvernos bien en ellos y si queremos, ejercer nuestro efecto en ellos para cambiarlo.

No bloquearnos ante la aparente falta de información y opciones, recordar que siempre hay más donde elegir, así que podemos seguir buscando, contactando con personas y ampliar nuestra visión preguntando, inventando incluso nuevas opciones. Más en el mundo laboral, cada día surgen nuevas profesiones, trabajos y servicios, modificaciones de algunos ya existentes o mezclas de ellos.


Y para el caso del exceso, tendremos que acotarnos nosotros las opciones, usar un juego de filtros para conseguir ir reduciendo el inmenso abanico de opciones hasta quedarnos con una cantidad que podamos manejar sin agobios y hacer una buena elección entre el repertorio final. Para ello podemos elegir en función de nuestros valores, para ello primero tendremos que saber cuales son nuestros valores, y luego ordenarlos por importancia. Una vez hecho esto podemos puntuar las diferentes opciones en función de lo acordes que sean con nuestros valores principales y así podemos organizarlas por importancia.


También podemos seguir haciendo un buen uso del magnífico sistema de recomendaciones a la hora de escoger. Creo que estamos caminando hacia un futuro que estamos construyendo basado en la confianza, me encanta. En este sistema de confianza el valor viene dado por las referencias y valoraciones que dan de las cosas las personas en las que confiamos. Esto ya es así, el dinero es un sistema de confianza. El dinero se usa porque la mayoría de las personas han aceptado dar valor y confianza a ese papel con números y letras, si dejáramos de confiar en ello, perdería todo su valor. No tiene valor por si mismo, tiene valor porque nosotros se lo concedemos. Y lo mismo con todo. Pocas cosas tienen valor por sí mismas, casi todas reciben el valor que nosotros le concedemos... Ya seguiré con esta idea en próximas entradas.

Ejemplos de opciones y recomendaciones que nos facilitan la vida podemos ver en las entradas Cambiando el mundo y Disfrutando y cambiando el mundo. El futuro no es algo que nos llega, es algo que traemos al ahora, así que... a por ello!! A disfrutarlo!! Feliz día :)


domingo, 22 de septiembre de 2013

Resumen semana 38

Niños y ancianos, ¿cambiamos al crecer?: Reflexionando acerca de algunas cosas que hacemos igual o parecido, de pequeños y ancianos. ¿Será cierto que “La vejez no nos vuelve infantiles, la vejez nos alcanza aún siendo niños”? Leer más...

¿Es positivo cagarse en todo de vez en cuando?: Cuando nos tropezamos es normal enfadarnos, sentir rabia o ira, la diferencia es lo que hacemos con lo que sentimos y cómo lo manejamos. Leer más...

Miedo, tonterías, falta de comunicación y beneficios colaterales: Algunas de las tonterías que hacemos impulsados por el miedo y cómo podríamos mejorar la situación si pudiéramos comunicarnos y entendernos. Leer más...

Sensibilidad, amplificando la felicidad y disfrute: La sensibilidad es nuestra capacidad de sentir cosas, ¿quieres disfrutar de todo el rango o sólo sentir las emociones más fuertes? Leer más...

Filosofía de Aventura + Un filósofo de campamento: Ya estamos en los últimos 30 días del proyecto de crowdfunding para la publicación de mi primer libro, tu participación marcará la diferencia en muchas vidas, ¿quieres sumarte a ello? Leer más...

Y hasta aquí esta semana 38 del año, gracias por todo, por los ánimos, por estar aquí, por seguir sumando a un mundo mejor, a disfrutar la vida!! :)

Ah! un nuevo vídeo, respondiendo a las preguntas de Diario Mistral para una entrevista que se publicará allí esta semana.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Sensibilidad, amplificando la felicidad y disfrute


Sigo dándole vueltas a esta frase, y sí yo también tengo mi pasado, no es un pasado muy luminoso, tampoco es de los más oscuros. Me sirve para ejemplificar algunas ideas. Hasta los 16 años viví en barrios no muy ideales, no eran el Bronx, pero tenían sus peligros. Nací en Aluche, y me crié conviviendo habitualmente con gitanos, he vivido en primera fila las peleas de perros y he jugado al fútbol esquivando sus charcos de sangre, algo poco agradable. He robado y me han robado, he pegado y me han pegado, he manejado navajas de mariposa y con suerte nunca me han pinchado, hemos corrido huyendo de otras bandas y de la policía... tuve una infancia entretenida. Como conté en el post Vivimos en un mundo de maravilla, me crié en un ambiente en el que o tú golpeabas o te golpeaban, y aprendí a golpear primero, pero eso no ha sido toda mi vida.

A los once años nos mudamos a vivir a la Ciudad de los Ángeles, otro barrio de Madrid, entre Villaverde y Orcasitas. Allí había menos gitanos, pero no me faltaban las peleas, los robos y los peligros. Allí mi mejor amigo era de otra cara del mundo, colegio de curas, niño bien que nunca ha roto un plato, yo aún seguí por un tiempo partiéndome la cara y las gafas con cualquiera que me provocara. Fumé desde los 11 a los 16 años, no por vicio, sino por intentar ser más malo, por aparentar una imagen que no invitara a darme una paliza. A los 14 años creo que tuvo lugar uno de los grandes cambios de mi vida, a los 23 también, me gustan los números que suman 5.


A esa edad ya estaba en el instituto, volvían a aparecer las navajas y cosas más fuertes. Viví algunas experiencias surrealistas, de película. Volvía a casa agradeciendo tener una familia normal, un refugio donde aislarme de ese mundo extraño y violento. Algunos conocidos pasaron por la cárcel y cuentan los rumores que algunos murieron a tiros, vi los estragos de las drogas en personas cercanas y decidí que no quería acabar así. Todo esto sin haber visto aún la película de Requiem por un sueño, es traumática, aún dudo si recomendarla como visionado obligatorio en los institutos. Si después de ver esa peli aún quieres meterte en drogas, debes visitar un psiquiatra o solicitar ingreso voluntario.

Con 14 años tuve mi primera novia, y me volví menos machote, menos duro, ya no te juegas tanto el tipo cuando tú no eres el único que va a sufrir si sales mal parado de algún fregao. Redescubrí el miedo, si te importan los demás y su sufrimiento no te la juegas tanto. Entiendo a los superhéroes y villanos solteros, no tienen más que perder que perderse a si mismos. Así empezaría mi transformación, ¿cómo no estar agradecido a las mujeres?, creo que son de los elementos vitales más transformadores que conozco. Por aquel entonces hice uso de uno de los grandes dones que se nos ha dado a los seres humanos, la imaginación y proyección de futuro. No hacía falta ser muy listo para intuir donde acababa el camino que seguían mis compañeros, ya habíamos visto algunos ejemplos, con 14 y 16 años ya había quienes lo habían vivido todo, drogas, coches, sexo, armas, diferencias con la policía... Vivían al límite, pocas cosas les quedaban por probar que no fuera subir aún más las dosis. Así íbamos a acabar muriendo pronto y consumidos.


Entonces descubrí también la manera de ver la vida de algunas mujeres, descubrí el concepto de sensibilidad, explicado fácil y para que lo probéis en casa usaré el ejemplo de la sal y los saborizantes. Cuando comes algo muy salado o con mucho sabor, tu paladar se acostumbra, y si luego comes algo de sabor más sutil no eres capaz de apreciarlo, sólo eres capaz de apreciar cosas de sabores tan fuertes que superen al último. Los que practican Muay Thai dicen que se destrozan los nervios de brazos y espinillas para no sentir dolor, bien, tampoco sentirás placer entonces. Descubrí que podemos jugar a subir el nivel y llegar a las emociones fuertes, y pasa como con las drogas, para seguir sintiendo lo mismo tienes que ir aumentando la dosis a medida que el cuerpo se acostumbra a ello, y hay dosis que no se pueden subir más sin matarte.

También podíamos mejorar nuestra sensibilidad, podíamos dejar de ser sensibles sólo a los estímulos más fuertes y ampliar nuestro rango de sensibilidad y disfrute, que al final creo que es lo que todos buscamos, sensaciones y disfrute. Decidí que si ampliaba mi rango podría disfrutar de todas las sensaciones, en vez de estar condenado a sólo sentir los estímulos más fuertes. Obviamente si te haces más sensible, a la par que aumenta tu capacidad de disfrutar los estímulos aumenta tu sensibilidad para sufrirlos. Ya solucionaríamos eso, sospechaba que merecía la pena lo que ganaba. Entonces empezó mi estudio sobre la forma femenina de ver la vida, conocí a quien ha sido mi primer maestro en el arte de relacionarme con las mujeres, ser un buen caballero, ser romántico y aprender a moverme en este mundo femenino tan complicado. También aprendí mucho de mis primas y sus amigas, nada como la experiencia directa y la convivencia habitual con mujeres. No hay día que no agradezca haber nacido chico, nuestra vida es muuuuucho más sencilla!! Me siento muy agradecido por todo lo aprendido de ellas, y lo que me queda... y lo que me queda, porque esto parece que no acaba nunca.


Bien, esto lo comparto porque hay determinadas corrientes psicológicas o de educación que defienden que en los primeros años de vida conformamos nuestra personalidad y ya está todo hecho. Los hay que también defienden el determinismo genético, somos como somos por genética y no podemos hacer nada. Pues creo que me voy a tener que inventar nuevas palabras, determinismo ganístico, o algo así, somos nuestras ganas, somos lo que queremos ser, podemos cambiar siempre, ayer, hoy, mañana, hace diez años y dentro de veinte también. 

Dejémonos de excusas absurdas, si de verdad quieres algo lo consigues, no eres el resultado de tus circustancias, tu pasado o tus genes, eres el resultado de tus interpretaciones y decisiones, y esas sólo dependen de ti. Si no te gusta lo que hay o lo que eres, cambia tus interpretaciones y decisiones, que son tuyas, porque (sé que no lo habíais oído nunca hasta ahora) nuestra felicidad sólo depende de nosotros! Últimamente le doy vueltas a otra frase perla, así como vemos nuestro futuro, vivimos nuestro presente, pensadlo a ver qué os parece... A disfrutar la vida!! Que será por herramientas para ello! :)

sábado, 20 de julio de 2013

Mereces lo que entregas, eres lo que das

No obtienes aquello que mereces, sino aquello por lo que trabajas. Tu mayor tesoro no es lo que almacenas, sino lo que das, eso es lo que te vuelve, porque la vida es espiral, tú siembras y a la vuelta del ciclo cosechas mucho más de lo que sembraste.


Yo os doy lo que busco, comparto lo que encuentro en mi búsqueda personal. Me encanta la motivación, me encanta la frase que usamos como eslogan para los Personal Motivation Pack, “La motivación no dura para siempre, el aseo personal tampoco, por eso se recomiendan a diario”. Como flipao de la vida me gusta estar siempre a tope, siempre en lo más alto de la ola. Mi pasión por la Bioquímica viene por la adrenalina, implicar el 100% de tu ser en una situación, ser todo lo que puedes ser, estar al máximo. Todos mis estudios de biología, química, medicina, filosofía, psicología, espiritualidad, y demás materias van enfocadas a un objetivo, acercarnos al súper hombre. Me formé para alcanzarlo en todos los ámbitos, probé todos los métodos primero conmigo, y sigo probando los nuevos que descubro.


No obtenemos lo que merecemos, si no trabajamos por ello. Está muy bien trabajarte la motivación, para ponerte en marcha, muy bien trabajarte la autoestima y la confianza, para situarte a la altura de tus sueños, para desterrar tus límites y creerte capaz y merecedor de lo que sueñas. Y cuando ya hemos hecho todo esto, que puede ser más o menos sencillo, viene otra parte, ni más ni menos difícil que las anteriores, continuar avanzando. Y sí, no será un camino fácil, claro, si lo fuera no serían sueños, serían cosas que puedes hacer cualquier día y en cualquier momento. Aquí viene una de las pruebas para nuestra determinación, ¿Quieres alcanzar tus sueños a cualquier precio? ¿Cueste lo que cueste? ¿O sólo si están de rebajas? Si de verdad quieres alcanzar tu sueño te comprometes con ello, y comprometerse significa no abandonar, no rendirse, no darse por vencido, no desistir nunca, hacer todo lo que está en nuestras manos, todo lo que esta a nuestro alcance para alcanzar nuestros sueños, cada día, instante a instante.



A medida que vamos alcanzando sueños vamos descubriendo nuevos sueños, es lo que tiene la vida, cambia, crece, evoluciona... Vamos creciendo, con cada sueño cumplido somos más grandes, más fuertes, más experimentados, más sabios, y ahora nuestros nuevos sueños están mucho más alto que los anteriores, y nosotros también. Leía una vez: "Pido a los dioses que mis enemigos sean bravos y fuertes, para no sentir remordimientos al derrotarlos". Pues eso, que vas a derrotarlos es un hecho si estás comprometido con tus sueños, así que ya que vas a superarlos, pide que sean grandes, para crecer más después de ello. El fracaso consiste en no persistir, en desanimarse después de un error, en no levantarse después de caer. No es más grande quien triunfa sino quien no se desanima, ese seguirá avanzando un día más.


Sí, hay días que dudamos de nuestros sueños, que dudamos de nosotros, no pasa nada, es normal, no hay día sin noche, sol sin luna, la vida tiene ciclos, tiene subidas y bajadas. Es fácil estar seguro y sentirse fuerte cuando estás arriba, estar seguro de lo que quieres cuando estás abajo y sin fuerzas te ayudará a subir. Si tus sueños no te dan miedo es que no son suficientemente grandes. Recuerda entonces que no tienes fuerzas para rendirte, sólo para seguir adelante. El futuro no nos alcanza, no es algo que llega, es algo que construimos, que creamos, es algo que traemos al ahora. Olvídate del pasado, que no te lastre, no es más que la estela que dejaste al avanzar, sigue construyendo tu ahora, tu presente y tu futuro.


Recibes aquello que siembras, aquello que creas, aquello que expresas, aquello que entregas, aquello que emites, y mereces todo lo que entregas. Aquello que das de ti te acerca a tu sueño, construye tu escalera hacia tu sueño y crea tu sueño. Tu sueño, al final, es la suma de todo aquello que diste de ti, y fíjate, mira por un momento todo lo que ya has avanzado, ¿bien? Sigue adelante, hazlo aún más grande. Todo saldrá bien, sigue avanzando... un paso más... uno más. :)


sábado, 18 de mayo de 2013

Vidas de película

He ido a comer con mis padres, y eso tiene muchas partes buenas. La comida ya está hecha, la conversación, la familia, la siesta, y las pelis de sábado por la tarde.


El caso de las películas es muy interesante, son un reflejo de nuestros ánimos y nuestras emociones. Casi todas las pelis e historias tienen un patrón común: presentación, nudo y desenlace.

Hoy nos hemos visto dos, la primera me la he dormido y he visto solo el final, la segunda más o menos la hemos visto entera. Me encantan las pelis americanas, las vidas americanas... En media hora tengo presentación webinar de la empresa americana con la que voy a colaborar, dos horas de “conferencia” por internet, y me temo que sin subtítulos, a tope con mi inglés oído!! jajajaja.

Volviendo al tema, un día leía algo así como que uno de los mayores dramas de las vidas corrientes es no vivir como si fuera el día del juicio final. Todas las películas se vuelven mucho más emocionantes cuando cabe la posibilidad de que sea la última vez que hagas lo que estas haciendo, vivir al límite, tener a la muerte al otro lado de la moneda. Me flipa cuando la gente corre y hace acciones arriesgadas porque la situación lo exige, porque si eso no funciona morirán. Me gustan los saltos imposibles, a tumba abierta, no importa morir en el intento, si no sale bien morirás de todos modos.



Hilando con otra frase que dice algo así como “se mantuvo con vida, pero no vivía por miedo a morir”. Relativizar las cosas es muy interesante, salir de nuestro día a día también, salir de nuestra rutina. Nos acostumbramos a nuestra vida, nuestra zona de confort, y nos acomodamos, no salimos de ella, lo tenemos todo bajo control. Sí, una vida emocionante... mortal, de aburrimiento.

Hay una broma que me hace mucha gracia, no sé muy bien cómo es, creo que es algo así como “Ese momento en el que tu psiquiatra te dice: -Quizá la vida no esté hecha para todos” jajajajaja. Pues eso, quizá la vida no es para todos, porque no todos vivimos la misma vida, algunos sobreviven, otros sobrevivimos a veces. Cuántos realmente vivimos? Y qué hacemos cuando no lo hacemos? A qué esperamos? Qué vida queremos? Y cómo vamos a hacerla realidad?

Todas las películas se basan en grandes decisiones, o grandes catástrofes que fuerzan a tomar grandes decisiones. Decisiones atrevidas, valientes, arriesgadas. Decisiones que te cambian la vida, llaves que abren las puertas del miedo que guarda el paso a tu nueva vida.


Si volvieras a vivir harías lo que estás haciendo? Si te dieran la oportunidad de comprar tu vida cuánto pagarías por ella? Si te regalaran una vida qué harías? Igual esta es de regalo :)

Cierro con una frase romántico-aventurera:
Amar, es un riesgo. Qué pasa si sale mal? Ah... pero y si funciona? :)



A disfrutar vuestra vida!! :)


viernes, 26 de abril de 2013

Objetivos y escala de valores

Volviendo con la temática de los juegos de rol o similares. Sigo jugando al juego ese (Dragons of Atlantis), no sé si estaré perdiendo el tiempo miserablemente, pero me da para pensar mientras juego y saco mis conclusiones y parecidos con la vida. Reflexiono y me inspira para compartir más reflexiones por aquí, así que bienvenido sea :)



Como os contaba, hay foros donde te explican cómo jugar, cómo jugar mejor y dónde encontrar los objetos importantes para el juego. Encontré también un jugador que preguntaba “¿Cómo se gana este juego?” Bien, la respuesta que le dieron no tiene interés aquí. No se gana, es un juego que no acaba nunca, no hay objetivo, más allá de seguir creciendo, tener más tropas, más territorios, meterte en misiones más difíciles y así hasta que te aburras. Vale, ¿y en la vida? ¿Cómo se gana en la vida? ¿Cuál es el objetivo de la vida, la meta? ¿Es como estos juegos sin final donde el único objetivo es seguir creciendo y tener cada vez más? ¿O igual estos juegos y la vida es para disfrutar? ¿Para disfrutar mientras juegas, mientras te pones a prueba, mientras superas misiones, mientras vives?

Esta es una de las preguntas clásicas de la filosofía, ¿Qué somos? ¿de dónde venimos? ¿a dónde vamos? Pues eso, ¿Cuál es el objetivo de este juego de vivir?

Muchas veces hacemos las cosas sin pensar mucho en el objetivo o a dónde nos conducen, no nos planteamos a dónde queremos ir, o sí queremos ir realmente a donde parece que queremos ir, y lo mejor de todo ¿para qué o por qué queremos ir allí?. De aquí creo yo que salen luego muchas de las frustraciones y sensaciones de vacío de las personas, y el sueldo de psicólogos, psiquiatras y farmacéuticos. Estos se hinchan a tratar personas con depresión, bien con terapias bien con fármacos. Asusta la cantidad de antidepresivos que se venden diariamente en las farmacias, no os hacéis idea, miedo da. Hacemos cantidad de cosas creyendo que eso nos proporcionará el placer o felicidad que anhelamos, o creemos que nos falta para sentirnos mejor, y luego resulta que no. Y entonces vienen las depresiones y la sensación de inutilidad de la vida, de estar más perdidos que un hijoputa el día del padre... Pongo un poco de humor entre tanta reflexión profunda para alegrarnos la lectura, que el humor es inteligencia también, la risa es sorprender al cerebro con algo inesperado.


 

Sin entrar en paranoias ni reducciones al absurdo, que de esto también tengo experiencia, hay que pensar, sí, pero tampoco hay que pasarse, que menudos dolores de cabeza me he cogido pensando en exceso. Creo que uno debe pensar en la medida que lo necesite, y siempre con el objetivo de ser más feliz, si pensar de más te hace sentirte peor y no encuentras la manera de ser más feliz con ello, deja de pensar más allá. Si le damos demasiadas vueltas a todo perdemos las referencias y entonces caemos en las paranoias y los absurdos, tengamos precaución, cada uno debe encontrar su límite.

En el coaching, palabra que no me mola mucho porque se ha puesto de moda, y creo que con la moda se desvirtúan algunas cosas, se utilizan muchas herramientas útiles. Antes pensaba que el coaching era como la psicología para los que no tenemos depresión ni traumas. Creo que uno va al psicólogo cuando estas depre o traumatizado, cuando estás en los números más bajos de la escala anímica y buscas volver a los números de mitad de la tabla, un 5, un 7. Claro, los hay que por debajo del 7 estamos poco y somos unos motivaos de la vida y pensamos que hay números más allá del 10, para eso pensé que valía un coacher, para llevarte del 7 al 13, 15, o más allá aún. Pero claro, aquí viene la parte menos alegre, creo que uno no te puede llevar a donde no ha estado, uno solo puede hablar de lo que conoce.





Por eso muchos psicólogos están tocados y los psiquiatras más, porque pasan gran parte de su vida tratando con los números más bajos de la escala. Mis respetos y reconocimiento a todos ellos, que yo no tendría el valor de hacerlo. Pues ahora con los coacher pasa que como esta de moda, todos somos coachers... y te encuentras con algunos que podrían aplicarse sus consejos. Mi abuelo sí que es un coacher y no va presumiendo de ello ni sabe lo que es. Él tiene sentido común y la experiencia que da mucha viva vivida, sabe de los errores y aciertos que ha cometido, ha vivido mucho en su propia carne y en la de los demás, ha reflexionado sobre ello y sacado sus propias conclusiones. Se paró a pensar sobre las cosas y las consecuencias, reflexionaba.

Volviendo a las herramientas de coaching o los planteamientos sensatos de toda la vida, ¿y tú para qué dices que quieres conseguir qué? ¿Y eso a dónde te va a llevar? ¿y entonces crees que luego serás más feliz? Lo mismo con algunos juegos, ¿me quieres decir para qué almacenas tanta madera? ¿Para que la quieres? ¿Y esta construcción? ¿Y este objeto?


Una de esas herramientas útiles es la rueda de la vida, o escala de valores, podemos hacerlo como queramos. El caso es coger un círculo y repartir porciones a los campos de nuestra vida: Desarrollo personal, amistades, deporte, trabajo, propósito vital, servicios a la comunidad, familia, amor, ocio... yo que sé, los aspectos que consideréis que os importan en vuestra vida. Le dais un porcentaje de la importancia total en vuestra vida, es un ejercicio interesante plantearse qué nos importa más, ¿el ocio o los amigos, la familia o el trabajo? ¿Y en qué orden va cada cosa o cuánto porcentaje tiene cada una?

Saber qué es lo más importante para nosotros nos ayuda a la hora de tomar decisiones, siempre que a la hora de tomar una decisión nos preguntemos ¿Esto a qué suma? ¿Me acerca a mis objetivos en qué campo?. Saber la importancia relativa que tiene una cosa frente a otra también es útil. Así cuando tengamos que elegir entre trabajo y amigos, familia y trabajo, o cualquier combinación posible, sabremos cuál es más importante para nosotros y eso nos facilitará la elección. La felicidad es saber elegir, es tomar decisiones, y la disciplina es saber elegir entre lo que más queremos y lo que queremos ahora.

Yo he reflexionado bastante sobre ello, últimamente reflexiono en concreto sobre la escalada y el papel que tiene actualmente en mi vida. Conviene revisar la rueda o escala de vez en cuando, porque resulta que no es fija, va cambiando con el tiempo :) Soy un flipao de la escalada, un enfermo, lo reconozco, no puedo pasar diez días sin escalar, lo necesito, si no escalo en ese tiempo me cambia el ánimo. Fácil solución para mí, escalo dos/tres veces por semana y todo controlado, siempre feliz y animado. Já, si todo fuera tan fácil... y cuando llueve? O por lo que sea no puedo escalar? Es más, últimamente escalar para mí ya no es lo mismo, ya no es ansia de escalar, vale, no será ansia pq voy bastante a menudo y no siento esa necesidad mortal. Ahora me he vuelto sibarita, me mola escalar, sí, pero para mí escalar es mucho más que subir piedras o agarrar presas. Me he dado cuenta que lo que realmente busco de la escalada es el tiempo de calidad con mi buena gente del mundo de la escalada. Mis risas con los gansos de mis amigos, nuestros psicofallos, nuestros chistes, y mientras, escalamos un rato. También tengo mis días de necesidad física o mental de ir a escalar, de cansarme físicamente, de centrarme sólo en la escalada y parar mi mente por un rato, sólo centrarme en el movimiento.


Ordenando mi escala de valores tengo mi manera particular, se basa en quitar cosas, pensar de qué podría prescindir y en que orden, ¿qué sería lo último que querrías dejar de hacer o tener? Lo hice una vez también con las partes de mi cuerpo, ¿Cuándo dejarías de ser tú? En mi caso hasta que pierda la cabeza seguiría siendo yo. Sí, una cabeza en un frasco al estilo Futurama seguiría siendo yo, podría aún disfrutar de muchas cosas, de reírme y de pensar cosas, creo que soy tremendamente mental, me encanta jugar con la mente. Es como las necesidades básicas de la vida, podemos vivir sin comida 30-40 días, sin agua dos o tres, sin respirar dos o tres minutos. Pues para mí igual, sin escalar un mes, sin pensar... unas horas, jajajajaja.

También la rueda o escala aumenta a medida que vas satisfaciendo necesidades básicas, y empiezas entonces a sentir nuevas necesidades mas avanzadas, trascendencia, servicio a la humanidad, propósito vital... Como en los juegos, cuando ya tienes garantizada tu supervivencia empiezas a ayudar a la alianza de la que formas parte y la que en un principio te ayudó a tí. En la vida pasa algo similar, además ayudar a otros proporciona un sensación muy interesante, sentir que no eres sólo tu persona y tus éxitos, sino también parte de todos aquellos que ayudas a que los demás consigan. Muy agradable, pero ojo, no os volváis locos y salgáis a ayudar a los demás a lo loco, primero garantizaros vuestro bienestar, y luego ya sentiréis que estáis preparados para dar un paso más, andar antes que correr, correr antes que volar. Sólo quien es realmente feliz puede repartir felicidad, sólo quien realmente está bien puede transmitir esa sensación. Que también hay mucho salvavidas por ahí suelto que debería mirarse un poco el ombligo primero. Salir a barrer las casas de los demás dejando la nuestra por barrer... en nosotros tenemos trabajo para rato, no os ansiéis, ya llegará vuestra hora. Primero construir y desarrollar vuestro reino, ya llegará el tiempo de ayudar a otros y entonces vuestro gran reino podrá dar lo mejor de sí mismo por un objetivo mayor que sí mismo.

Bien, hasta aquí las reflexiones de hoy, que me vicio y me enrollo y se me va las horas y las páginas. Os voy a pedir ayuda, para ayudar hay primero que preguntar cómo podemos ayudar y quedarnos para escuchar la respuesta. Me gustaría que me ayudarais con vuestras opiniones, quiero que leer mis reflexiones sea agradable, que no sea pesado, pienso que a veces quizá puede ser demasiado largo o qué se yo... ¿Consejos? ¿Sugerencias? ¿Opiniones? Con total libertad, decir lo que penséis, en público o privado, mil gracias!!

A disfrutar la vida!! Está en nosotros! :)