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domingo, 22 de septiembre de 2013

Resumen semana 38

Niños y ancianos, ¿cambiamos al crecer?: Reflexionando acerca de algunas cosas que hacemos igual o parecido, de pequeños y ancianos. ¿Será cierto que “La vejez no nos vuelve infantiles, la vejez nos alcanza aún siendo niños”? Leer más...

¿Es positivo cagarse en todo de vez en cuando?: Cuando nos tropezamos es normal enfadarnos, sentir rabia o ira, la diferencia es lo que hacemos con lo que sentimos y cómo lo manejamos. Leer más...

Miedo, tonterías, falta de comunicación y beneficios colaterales: Algunas de las tonterías que hacemos impulsados por el miedo y cómo podríamos mejorar la situación si pudiéramos comunicarnos y entendernos. Leer más...

Sensibilidad, amplificando la felicidad y disfrute: La sensibilidad es nuestra capacidad de sentir cosas, ¿quieres disfrutar de todo el rango o sólo sentir las emociones más fuertes? Leer más...

Filosofía de Aventura + Un filósofo de campamento: Ya estamos en los últimos 30 días del proyecto de crowdfunding para la publicación de mi primer libro, tu participación marcará la diferencia en muchas vidas, ¿quieres sumarte a ello? Leer más...

Y hasta aquí esta semana 38 del año, gracias por todo, por los ánimos, por estar aquí, por seguir sumando a un mundo mejor, a disfrutar la vida!! :)

Ah! un nuevo vídeo, respondiendo a las preguntas de Diario Mistral para una entrevista que se publicará allí esta semana.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Miedo, tonterías, falta de comunicación y beneficios colaterales

Anoche me picó una avispa mutante y de momento he sobrevivido, sigo esquivando a la muerte. Anoche asesiné dos avispas mutantes y me siento mal por ello. Este es un ejemplo de algunas de las tonterías que hacemos por miedo.




Os pongo en antecedentes, 10 de la noche, tres escaladores en el bosque, un bloque y unas avispas mutantes. Si lo vemos así queda un poco de nenazas, uuuoooo, avispas... oohh, que miedo, uhhh, no quieren que les piquen, vaya... que duros y aguerridos estos escaladores... pueden dejarse la piel en las rocas pero no pueden soportar la posibilidad de que unas avispas les piquen, ohhhh, que machotes. Cuando uno de ellos es alérgico a las picaduras de avispa la cosa cambia un poco, una picadura entonces ya no es sólo un dolor, es una posibilidad de complicaciones mayores, ni pizca de gracia.



¿Podíamos habernos ido a otro lado? ¿Era su terreno o el nuestro? ¿Las avispas estaban allí primero, o llegamos nosotros primero y ellas nos atacaron? ¿Realmente nos molestábamos? ¿Podíamos haber convivido sin problemas? Creo que hubiera estado bien poder comunicarnos, en plan: “Estimadas avispas mutantes, no tenemos nada en contra de ustedes, sólo venimos a estar aquí un ratito acariciando esta piedra, saltando y tirándonos al suelo sin más motivo. No vamos a atacarles ni queremos nada de lo que ustedes poseen o aprecian. Si su casa o lo que sea que valoren se encuentra por aquí, por favor, muéstrennos dónde y encontraremos la manera de no molestarnos unos a otros”. Esto suponiendo que se pudiera razonar con ellas, que fueran seres razonables y no engendros del mal animadas por la ira, la rabia, ansias de causar dolor y un alma venenosa, tal y como las considera mi amigo.




Pienso que muchas de las cosas estúpidas que hacemos por miedo, como matarnos unos a otros, podrían evitarse si nos comunicáramos correctamente y nos focalizáramos en encontrar el bien común. Me imagino los primeros asesinatos absurdos entre humanos u homínidos, ya sabéis, plan: “Uh, tu piedra mola, la quiero, palo, cabeza, tú muerto, piedra mola mía”. Eso por gusto, porque también se habrían dado por hambre “uh, tú tener comida, yo hambre, palo, piedra, cabeza, tú muerto, yo comida... uh, más hambre, tú muerto, tú comida...”. ¿Y si en vez de eso, hubiéramos contemplado la opción del diálogo y la cooperación? En plan, “Tu piedra mola”, “Sí, haber más, ven, te enseño”, o “Yo hambre, tú comida”, “Claro, ven, más comida aquí, conseguir comida así”.



Esto me recuerda también lo de: dale a un hombre un pez y tendrá comida un día, dale a un pez un hombre y el pez tendrá comida unos seis meses...  todo son maneras de verlo. Podemos verlo a la española también, dale a un hombre un pez y tendrá comida un día, dale a un hombre una caña y te pedirá una tapa, typical spanish way of life. Volviendo a los temas serios, podemos hacer mejor las cosas, podemos colaborar, en vez de matarnos unos a otros. Podemos hacer las cosas mejor, de modo que todo estemos satisfechos, no unos muertos y luego los otros se sientan mal, o no, pero sigan teniendo hambre. Creo que se dice por ahí que la tierra tiene suficientes recursos para las necesidades de todos, pero insuficientes para la avaricia de unos pocos, una pena, ¿no? Pudiendo vivir todos tan a gusto, que estemos haciendo tonterías por miedo a que nos falte lo nuestro, a no tener lo que creemos que necesitamos, a no tener suficiente, o no tener todo lo que queremos.




Creo que lo de tener todo lo que queremos... pues no siempre es imposible, hay veces que sí es posible, es más, suele ser más posible si ayudas a los demás a que también consigan lo que quieren, ¿os suena esto de algo? Se llaman sobornos. En serio, es el principio del soborno, yo quiero esto, tú me ayudas y te llevas esto que tú quieres. El problema del soborno es que suele ser ilegal, asociado a tramas un tanto oscuras y de intereses poco sanos. Me gusta más el concepto de beneficios colaterales, creo que ya conocemos todos el concepto de daños colaterales, no es que matemos civiles en esta guerra, son daños colaterales, no es asesinato de inocentes, no, es otra cosa que suena menos mal. El concepto de inocentes y culpables en una guerra es un tema demasiado extenso, lo dejaremos para otra ocasión.



Vamos a centrarnos en los beneficios colaterales, ¿qué gana el mundo y los demás si nosotros conseguimos lo que queremos? Me parece una pregunta muy interesante, llevando a la práctica el concepto Triple Win, gano yo, ganas tú, gana el mundo. Si consigues encontrar beneficios colaterales en tus objetivos creo que contarás con el apoyo y la ayuda de los demás, al fin y al cabo, a todos nos gusta ganar, o no? ¿Hay un modo en el cuál conseguir lo que nosotros queremos beneficie a los demás? ¿Seguro que conseguir lo que yo quiero implica que alguien tenga que perder algo? Creo que podríamos hacernos esas preguntas y hacer las cosas mejor.




El caso es que en muchos motivos, justificaciones o explicaciones, hay intereses ocultos que no reconocemos. Molaría aprender a ser sinceros con unos mismos y con los demás. Realmente no te importa tanto la seguridad de esas personas, sino la cantidad de armas que tienes en tus almacenes sin usar y las fábricas de armas paradas por un descenso en la demanda de mercado. No son derechos humanos, hay que revitalizar el mercado, que estamos perdiendo dinero. ¿Dije perder dinero? Bueno, realmente estamos dejando de ganar tanto dinero como antes... y a nadie le gusta perder, ¿no?



Bueno, y todo esto por matar dos avispas... menudas tonterías hacemos por miedo, miedo al dolor, o miedo al dolor y muerte de los seres queridos. Si pudiéramos comunicarnos y entendernos... si pudiéramos jugar todos en el mismo equipo... Creo que sí se puede, podemos ganar todos, dejemos de jugar a este juego en el que unos ganan y otros pierden, en la medida que podamos, cada uno en la medida de nuestro alcance. El mundo se cambia con los grandes y pequeños gestos, los detalles cambian el mundo, nuestros actos se convierten en nuestros hábitos, y estos construyen nuestro destino. A disfrutar la vida! :)

jueves, 22 de agosto de 2013

Igualdad en las relaciones humanas

En anteriores entradas he comentado los casos de desamor, y pérdida de autoestima por ello, así como los casos de idealizar a las personas y elevarlas en un pedestal. Bien, si es cierto que pienso y creo que no todos somos iguales, me refiero a ser iguales en gustos, ritmos, intereses y demás, sí creo que todos somos iguales en valía humana. Sé que puede parecer difícil de aceptar, y a muchos se os ocurrirán unos cuantos ejemplos de personas que no valen lo mismo que vosotros ni de lejos, bueno, puede ser que algunos se hayan ganado esa consideración a pulso.


Desde hace unos días le estoy dando varias vueltas al asunto de las relaciones humanas, quizá porque es algo que hacemos todos los días, el relacionarnos me refiero, quizá porque estoy conociendo nuevos casos y ejemplos estos días y la humanidad no deja de sorprenderme. Creo que hace mucho tiempo mi padre me dijo en una ocasión, “el ser humano se hace humano en la medida que se relaciona con otros humanos”, considero que es bastante cierto. Cuando nos aislamos perdemos cierta parte de nuestra humanidad, creo que somos seres sociales, biológica y evolutivamente hablando, no somos solitarios por naturaleza. Es por ello que ya que me interesa el ser humano es lógico que me interese también comprender cómo se relaciona, y muchas de esas relaciones están influenciadas por ese concepto denominado amor. Haceros los despistados si queréis, pero es un tema que también os interesa y mucho, sólo hay que ver las estadísticas del blog, son las entradas más visitadas.

Bueno, pues estos días le estoy dando vueltas a las posiciones relativas de las personas en las relaciones que establecen, de todo tipo, de amistad, de trabajo, de deporte, de pareja, de familia... ¿Cómo nos situamos respecto a otras personas? ¿nos creemos superiores, inferiores, iguales? No son muchos los casos de igualdad que he encontrado, quizá no sean situaciones fijas, pero normalmente observo desniveles en las relaciones. Tendemos a no considerarnos al mismo nivel que determinadas personas, tanto por encima como por debajo. Aquí hay un chiste malo que me veo obligado a contar, “Arriba las mujeres!! Se mueven mejor!!”, ya está, es un hecho.

El lugar de la mujer es en lo alto

Os hablo de mis casos particulares para que nadie se sienta identificado ni penséis que estoy filosofando por filosofar. En cuanto a las relaciones de pareja, y no entro en otros tipos de relaciones porque sino no acabo de escribir nunca, creo que pasa bastante lo de la desigualdad, y tampoco me parece óptimo. Cuando endiosamos a una persona y la elevamos en un pedestal, nosotros solitos nos hemos colocado a diferente nivel que la otra persona, por debajo de ella, y ésta no ha tenido nada que ver, todo ha sido cosa nuestra. Y cuando nos enamoramos lo hacemos mucho, está muy bien ver a la otra persona como una deidad en carne y hueso, que está genial, si yo estoy de acuerdo, que seguro que es un ángel bajado del cielo, ¿pero acaso nosotros no lo somos también? Siiii, quizá es la primera vez que os lo dicen, revisad entonces con quien os relacionáis, ladies and gentlemen, somos unas maravillas de la vida, es un hecho, lo que pasa es que en la escuela quizás se olvidaron de explicárnoslo, ya lo solucionaremos.

Cada persona, a nivel biológico es un milagro con patas, no sois conscientes de la cantidad de actividades milagrosas que desarrolla vuestro cuerpo a cada segundo, una pasada. A nivel psicológico, otra pasada, fascinante vuestra mente, del modo que la tengáis desarrollada, da igual, no hay otra igual, y lo mejor de todo, ni la habrá nunca. Cambia a cada segundo, se renueva a cada momento, con lo cual si os queréis liberar del condicionamiento del pasado, simplemente recordad que habéis elegido mantenerlo vosotros. Nuestra mente cambia a cada segundo y en cada momento podemos elegir ser lo que queramos ser, siempre es un buen momento para empezar a ser lo que queremos ser.

Bien después de esta breve disertación sobre la plasticidad neuronal, me puede el bio friki que llevo dentro, volvamos a las relaciones de pareja. Creo que las relaciones más sanas se establecen entre personas que se consideran semejantes, que se consideran igual de validas y valiosas.

El otro día me hicieron una pregunta muy inocente a simple vista, que desató toda esta reflexión: ¿te consideras digno de ser amado? Cada uno que se la responda como quiera, en mi caso creo que sí, mi duda fue ¿digno de ser amado por quién?. Entonces es cuando me dí cuenta de nuevo de la situación de desigualdad. Y al igual que en las relaciones laborales, en las sentimentales también es perjudicial la desigualdad. Nos regalamos, aceptamos y damos por normales situaciones o comportamientos que no lo son, situar nuestra valía a diferente nivel que el de otra persona conduce a relaciones nocivas.



Pensarlo un poco, ¿os consideráis igual de valiosos?, como personas, no quizá como deportistas, profesionales, intelectuales, cocineros, y demás papeles, sino como personas, ¿os consideráis igual de valiosos que vuestra pareja o persona amada? Y en caso que no sea así, ¿por qué no? Todos tenemos un tiempo y unas habilidades en esta vida, y no somos iguales porque no lo hemos invertido igual. Pero a nivel humano, no deberíamos considerarnos inferiores ni superiores a nadie, diferentes sí, pero sin desniveles. Pensad en todo lo que somos capaces de ofrecer al mundo, sea lo que sea lo que nosotros aportamos, no hay nadie que lo haga igual, incluso haciendo uso del topicazo, nadie será capaz de amar como nosotros amamos, no nos situemos por debajo de nadie.

Y, ah, un dato curioso, quizá sólo nosotros seamos capaces de ver tan maravillosa a esa persona, que nos olvidamos que esa persona igual no es capaz de verse así. Y más gracioso aún, que también se han dado casos, quizá esa otra persona nos vea a nosotros tan maravillosos que no se considere a nuestra altura. Ladies and gentlemen, el maravilloso mundo de la comunicación, sentaros a hablar y comunicaros. Por favor, por nuestro bien y el del resto del planeta, no nos consideremos inferiores a nadie, todos tenemos un gran valor, sino, no estaríais aquí leyendo esto! ;)

Mil gracias por todo, a disfrutar la vida y las relaciones sanas entre iguales!! :) 



PS: Si aún tenéis ganas de leer más, os dejo también mi reflexión sobre las relaciones laborales:

Mi relación con mis jefes o superiores laborales. Llevo unos 13 años trabajando en diferentes puestos y empleos, como ya sabéis lo del empleo fijo, estable y rutinario parece que no va mucho conmigo. Bien, pues quizá la facilidad de cambiar de trabajo, o la confianza en que no me faltará trabajo, es lo que me ha permitido relacionarme con muchos jefes y observar nuestras posiciones relativas. Normalmente suelen ser jerárquicas y verticales, no estamos a la misma altura, los jefes mandan, por tanto están por encima de nosotros. Esto no significa que valgan más como personas que nosotros, laboralmente tendrán más responsabilidad en ese momento, eso es todo.

Lo que he observado en los casos en los que nos situamos a diferente nivel, es que se trabaja peor, y si lo que queremos es desarrollar un buen proyecto, suele funcionar mejor cuando nos situamos a la misma altura, no de responsabilidades, pero sí quizá de valor humano y de importancia a la hora de desempeñar el trabajo. Tenerle miedo a un jefe es muuuuy perjudicial para la empresa, porque no te atreverás a llevarle la contraria cuando no estés de acuerdo, o no te atreverás a preguntar cuando no entiendas algo, o a sugerir cosas cuando se te ocurran. Muy perjudicial para el proyecto que haya situaciones de desigualdad o la sensación de la misma.

Esto es algo que muchas empresas ya llevan un tiempo trabajando, porque se han dado cuenta que los proyectos funcionan mejor cuando las personas colaboran que cuando son dirigidas... interesante, algunas empresas me parece que lo están haciendo muy bien desde mi punto de vista. En mi experiencia, cuando me he sentido a diferente altura que mis compañeros de trabajo creo que no hemos desarrollado tan buen trabajo como cuando nos considerábamos semejantes. Esto en cuanto al trabajo, puede ser una reflexión interesante para un responsable de un equipo de trabajo, crear y mantener un ambiente de semejanza de importancia y valía en el equipo.

miércoles, 13 de febrero de 2013

San Valentín - Amor y comunicación

San Calcetín, San Corte Inglés... San Valentín. Una fecha importante para unos o ignorada para otros. Con sus defensores y detractores. Día del amor, día de los enamorados... ¿Por qué sólo un día para los enamorados? Todos los días!

Hoy me preguntaba por qué Valentín? No me sé la historia del Santo, igual tiene algo que ver, y Cupido y las flechas? no sé, ni idea. Me quedé con la raíz del nombre, Valentín, Valiente? Me gusta que tenga algo que ver con valentía, con valor, hay que ser valiente para amar, y amar es el mayor valor de la vida. Con un poco de suerte incluso somos hijos del amor. El amor es el gran motor de la vida, todo lo que hacemos es por amor, consciente o inconsciente hacia algo, eso es lo que nos mueve y mueve al mundo. Todos amamos cosas, personas, situaciones, sensaciones, momentos, lugares...

Hay que tener valor para amar. Amar de verdad, amar de manera intrínseca, por el placer de amar. Sin buscar la respuesta a nuestro amor, algo que casi todos hacemos de manera consciente o inconsciente, amamos esperando que nos amen de vuelta. Todos podemos amar sin permiso, sin reprocidad, sin respuesta. Podemos cuidar, podemos hacer todo lo que hacemos con cariño, con atención, con mimo, con corazón. No sólo limitarnos a nuestra pareja o nuestra familia y círculo de amigos. Cada persona con la que entramos en contacto es una oportunidad de marcar una diferencia en el mundo, podemos conseguir que tras ese contacto con nosotros su día sea mejor.

Yo uso el humor y las palabras amables, los desconocidos son más receptivos al humor y las palabras amables que al contacto de un abrazo o una caricia. A través de unas palabras amables o unas palabras graciosas puedes conseguir ese brillo, esa sonrisa. Pero recordemos que buscamos la motivación intrínseca, no la respuesta, sólo lo hago si me surge, si disfruto de hacerlo. No voy haciendo de bufón de cualquiera por la calle, disfruto de escoger la oportunidad que me brinda cada persona si siento que es el momento. Sin agobiarse, sin buscar los extremos, disfrutemos de la tendencia a ver así la vida, a actuar de esta manera, a disfrutar de la oportunidad.

Cuando amamos esperando que nos amen de vuelta y no nos vuelve, o no vuelve como esperábamos, entonces sufrimos. Y sufrimos por nuestras expectativas, o por no saber interpretar el mensaje de vuelta. Y es que no todos amamos en el mismo lenguaje. Parece que hay al menos cinco lenguajes descubiertos del amor:

Palabras de afirmación, tiempo de calidad, recibir regalos, actos de servicio y toque físico.

No voy a entrar en detalles esta vez, para eso ya alguien escribió un libro al respecto titulado Los cinco lenguajes del amor. Es que sobre el amor se puede escribir tanto...

El caso es que en mi experiencia es verdad que no todos amamos y entendemos el amor del mismo modo. Y para eso hablar, preguntar, explicar, comunicarse en general es muy útil. No vaya a ser que el sacrificio que nosotros hacemos por amor la otra persona ni lo perciba, o peor aún, lo considere contrario a una muestra de amor. Esto lo aprendí hace tiempo de una manera muy graciosa.


Kas de naranja o de limón

Una vez vi que mi pareja de entonces pidió en una comida Kas limón. Yo, atento amante de los detalles, memoricé que le gustaba el Kas de limón. En ocasiones me acordaba de llevarle Kas de limón, para mí eso era un gesto de amor, acordarme de sus gustos y procurárselos. Ella no hacía muchos agradecimientos a tal gesto, lo agradecía sin más y se lo tomaba, a veces. Otras veces no se lo tomaba. Y esto empezó a mosquearme. Es más, ella nunca me trajo Kas de naranja ni de limón, y para mí eso era una falta de amor, puesto que yo lo hacía por ella, ¿por qué no lo hacía ella por mí? ¿tan desconsiderada era? ¿tan poco le importaba yo?

Bueno, el caso es que un día discutimos no recuerdo por qué motivo, y ya que estamos discutiendo pues sacas todos tus argumentos que demuestran que la otra persona no te aprecia lo mismo que tú a ella. Aquí vino la gracia, Kas de limón. Yo saqué a relucir el hecho de que yo me preocupaba por ella y sus gustos y en ocasiones le traía un Kas de limón. 

Cara de absoluto desconcierto por su parte.
  • ¿Kas de limón? ¿y esto que tendrá que ver? ¿por qué me traes una lata de Kas limón y piensas que es una muestra de amor?
  • Porque te gusta el Kas limón.
  • ¿Qué me gusta el Kas limón? Yo me lo bebo porque me lo traes y por no hacerte el feo! A mi me gusta la Coca Cola!
Aquí mi cerebro privilegiado empezó a sospechar algún fallo en mi brillante deducción de aquel día
  • Pero si el día que fuimos a comer a tal sitio pediste Kas limón!
  • Porque no había Coca cola y el Kas naranja no me gusta!
  • ...


Bien, como ya empezamos a reírnos se acabo la discusión y pasamos a la mejor parte de las discusiones de pareja, la reconciliación. De hecho he discutido consciente y deliberadamente en ocasiones nada más que por la posterior reconciliación, jejejeje. 

No todos hablamos el mismo lenguaje del amor, y hablando el mismo lenguaje verbal a veces tampoco nos entendemos, así que seamos humildes, preguntemos, hablemos. No nacimos sabiéndolo todo!

Siempre intento encontrar el ejemplo, pista o sugerencia de actuación en la naturaleza. Me gustan los árboles, y los árboles son intrínsecos, ellos dan todos sus frutos sin importar que caigan al suelo y quizá se pierdan. No calculan, no escatiman, se entregan, son lo mejor que pueden ser, SON, la mejor versión de ellos mismos. Podemos tomar ejemplo de ellos, hagamos lo que mejor sabemos hacer, seamos nosotros mismos, ofrezcamos lo que nos guste ofrecer, regalemos lo que nos guste regalar. Ya el tiempo dirá si arraigó la semilla en algún sitio y creció, o solo nos dejó el agradable recuerdo de haberlo regalado y haberlo vivido.

Uno siempre puede amar, no necesitamos permiso de nadie para hacerlo. Disfrutemos de amar!

Hoy me regalaron esto grandes personas con las que estoy colaborando en un grandísimo proyecto y disfrutando cada instante! ¿Quién me iba a decir hace unos años que estaría viviendo estos días? Grande la vida!