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domingo, 2 de junio de 2013

Amigos y tiempo

Según Facebook tengo 700 amigos, lo primero que he pensado al darme cuenta ha sido: “Sólo? Seguro que tengo más” jajajajaja, luego también me he dado cuenta que muchos son contactos más que amigos, pero eso significa amigos en potencia, pues nuestro mejor amigo hubo un tiempo que era un extraño.



Ayer fue un muy gran día, acabé un poco agotado y tuve que ausentarme de planes que se alargarían hasta bien entrada la noche. En seguida se acostumbra uno a lo bueno, la vida en el campo es mucho más relajada que la vida en Madrid, la ciudad me consume. Ayer pude compartir mucho tiempo con grandes amigos y muchas personas que se acercaron a vernos y conocernos, nuevas personas que hemos conocido y con las que pudimos compartir tiempo, ideas, ilusiones y pasiones.




Hace poco agradecía a una persona muy importante en mi vida el efecto positivo que ha tenido en mí y el proceso de llegar a ser quien soy ahora. Me respondió que no tenía nada que agradecer, que yo me había hecho a mí mismo... no estoy de acuerdo con eso. Hace tiempo mi padre compartió conmigo una reflexión sobre el ser humano, somos seres sociales, el ser humano se hace humano en la medida en la que se relaciona con otros seres humanos. No podemos ser de manera aislada, nuestra relación con el entorno y los demás nos define, nos configura y nos forma.

Esto por aquel entonces yo lo relacione con la vida de los monjes, así es fácil ser feliz y alcanzar la iluminación, no tienes que discutir con nadie, tú estás ahí tranquilo meditando todo el santo día sin nadie que te lleve la contraria, sin nadie a quien aguantarle las manías, ni suegras, ni caprichos... jajajajaja. Sé que no es todo tan idílico, pero creo que el verdadero reto está en ser quien uno es mientras se relaciona y convive con los demás.



Es a través de nuestra relación con los demás como vamos creciendo como personas y vamos haciéndonos. Hay un cuentecillo sobre tres tazas de café, viene a exponer que una persona puede salir de tres maneras después de tomarse un café: peor que estaba si el camarero le trató mal y el café era malo, igual que estaba si el camarero le trató con indiferencia y el café no era gran cosa o mejor que estaba si el camarero le trató de manera amable y el café era de calidad.

Bien, me gustó mucho esa idea cuando la descubrí y obviamente me decidí por ser ese buen camarero y buen café en mi trato con las personas. El caso es que no creo que podamos dejar indiferentes a las personas con las que nos relacionamos, o sumamos o restamos, pero no somos ceros. En mayor o menor medida ejerceremos un efecto positivo o negativo en las personas con las que nos relacionamos.




Ayer pude disfrutar de tiempo de calidad con grandes personas, pude disfrutar de su compañía y un mutuo efecto positivo. Sigo empeñado en invertir en felicidad, todo me parecen ventajas. Cuando murió Sampedro salieron algunas de sus frases o ideas de nuevo a la luz, una que me impactó fue “El tiempo no es oro, el oro no vale nada. El tiempo es vida” ya si queréis la relacionamos con la frase del Quinto Elemento, “El tiempo no es importante, sólo la vida es importante” y con otra frase de la cultura popular “No se trata de echarle años a la vida, sino de llenar los años de vida”.

Todo esto viene a ilustrar la idea de que todos pagamos por lo que hacemos, quizá no siempre con dinero, pero si con tiempo. Siempre pagamos por lo que hacemos, en segundos, minutos y horas. Y visto de este modo invertimos en las personas, invertimos nuestro tiempo en ellas, y ellas en nosotros. Ya que vamos a emplear nuestro tiempo, hagamos el mejor uso posible de ello!! :)



Hay personas que nos suman, y personas que nos restan, quizá no siempre, como en todo habrá situaciones y momentos. Hay quienes recomiendan huir de los vampiros de energía y tiempo, esas personas tóxicas, puede ser un buen consejo. También está muy bien mirar cómo somos nosotros, qué efecto tenemos sobre las personas que se relacionan con nosotros, y qué efecto queremos tener?



A disfrutar la vida!! Es nuestra! Es nuestro tiempo! Mil gracias a tod@s por invertir vuestro tiempo conmigo, deseo que os reporte muchos beneficios!! :)

martes, 28 de mayo de 2013

Invertir en felicidad

Hace tiempo tuve una pesadilla, el caso era bastante raro y sencillo a la vez, me daba por fastidiar a la gente. En el sueño estaba fastidiando a las personas, haciendo lo contrario de lo que me pedían, molestando, retrasando, estorbando. Y no entendía mi comportamiento. Además que lo pasé un rato mal, porque no es agradable ser un porculero amargado. Ahí es donde encontré el sentido al sueño, estaba amargado, por eso molestaba a los demás, porque no estaba a gusto conmigo mismo.

Me desperté y agradecí el sueño, porque seguro que os parece una tontería, pero me vino muy bien vivirlo en mis carnes para entenderlo. Es una posibilidad, pero me parece muy interesante: "Cuando uno está amargado es cuando hace más daño a los demás". No entendía por qué algunas personas tenían ese ánimo por fastidiar gratuitamente. Cuando uno está feliz, de natural nos sale ayudar a los demás, aparte que nos ahorramos la parte de añadir nuestro fastidio al mundo.

Me parece muy interesante entonces el concepto de felicidad personal y su doble efecto en la felicidad global, si eres feliz tiendes a ayudar a los demás y sumar a su felicidad y a la felicidad global. Además, a la vez estás restando malestar global. Le veo sólo ventajas a lo de ser feliz, disfrutas más, sumas al mundo... no tiene pegas!


Ahhhh, claro, que todos queremos ser felices, que cómo se consigue eso?? ya, bueno, pues en ello estamos, que uno no lo tiene todo andado, además creo que la felicidad no es algo universal y estandarizado que sirva igual para todos, creo que es muy personal de cada uno, lo que a mi me hace sentir felicidad no tiene porqué ser efectivo para todos. Además hay que tener cuidado con las trampas de la felicidad...

El caso es que la felicidad creo que está muy mal entendida o incluso confundida. Se confunde la felicidad con satisfacción, con placer, con deseos cumplidos... Hoy pensaba que muchos de los males de las sociedades que vivimos vienen de intentar equiparar ausencia de insatisfacciones a felicidad. Creo que parte de la rueda del consumismo está movida por el ánimo de evitar las insatisfacciones. Me explico. Compramos cosas porque nos sentimos insatisfechos, o comemos en exceso por el mismo motivo. Y esto no es sólo una reflexión mía, en palabras de un experto en publicidad: “vendemos más cuanto más insatisfacción hay en el público, mi trabajo como publicista es crear insatisfacción en las personas”. Consumimos innecesariamente esperando que nuestra insatisfacción desaparezca. No nos preguntamos por la causa de la insatisfacción, que es un síntoma de que algo no marcha bien. Sino que esperamos que aplacando el síntoma, la insatisfacción, nuestra vida ya mejore. Lo mismo hacemos con la salud, por cierto, otro tema interesante a tratar.

La pega de esto es que el bienestar suele durar muy poco, la insatisfacción vuelve, y como nos funcionó la técnica del consumo durante un tiempo pues volvemos aplicarla. Volvemos a consumir y entonces entramos en la rueda de consumo, tener o consumir cada vez más cosas. Y entonces nos vemos obligados a hacer determinadas cosas para conseguir el dinero que nos permita adquirir esas cosas que consumimos. Y lo peor será que cada vez funciona menos la técnica de consumir para apagar la insatisfacción porque cada vez nuestra manera de vivir tiene más papeletas para provocarnos un malestar que percibimos como insatisfacción.


La reflexión de hoy es que algunas personas no vivimos la vida, la consumimos. Nos llenamos la vida de cosas, actividades, tareas, objetos, personas, obligaciones, aficiones... nos ocupamos la vida esperando no sentir insatisfacción. Y es entonces cuando parece que las técnicas de meditación y similares nos ayudan a descubrir que la causa de nuestra insatisfacción es que no estamos llevando la vida que queremos, que estamos malviviendo. Estamos desperdiciando nuestra vida, nuestra oportunidad de hacer algo realmente grande con ella. No estamos desarrollando nuestras pasiones y nuestros verdaderos deseos profundos, más allá de darnos esos caprichos superficiales. Suena muy típico, pero párate a pensarlo unos segundos, seguro que tienes algún sueño que quisieras hacer realidad, uno personal que significa realmente algo para ti. Más allá de esos grandes sueños de los anuncios tú quieres hacer algo que realmente te aporte la sensación de que tu vida está siendo bien vivida. Vivimos por y para las emociones, o sensaciones si quieres :)

Hace mucho tiempo que oí hablar del movimiento slow, hacer menos cosas cada día, vivir más despacio, y sobretodo saborear la vida. Creo que ha llegado mi momento para ello. He oído una y mil veces que la zanahoria de la felicidad va a seguir un palmo delante de tus narices por mucho que corras, que no es esa la manera de ser feliz, pero quizá me hacía falta oirlo mil veces, escucharlo cientos, replanteármelo de diferentes maneras hasta por fin entenderlo y hacerlo mío, pasar de leerlo a vivirlo. Esto me ha reconciliado también con la técnica de repetición, que sí, que ya lo he entendido a la primera, ¿por qué me lo repites más veces? Porque lo habrás entendido, pero aún no lo has hecho tuyo, aún no lo vives. Hay mucha diferencia entre decirlo y vivirlo, todo un mundo.


Rememorando mi vida creo que las etapas de mayor consumismo sin sentido coinciden con los peores momentos de insatisfacción personal, y los momentos de mayor bienestar personal con los momentos de mayor ayuda a los demás. Creo que las personas felices aportan mucho más valor al mundo que personas insatisfechas que adoptan comportamientos poco sostenibles.

Cuando vivía muy amargado estuve a punto de comprarme un home cinema de 300€ “porque yo me lo merecía, porque podía, y porque me daba la gana.” Menos mal que en la cola de caja me dí cuenta de que no tenía ni tiempo de ver películas tranquilamente, que el home cinema no me iba a solucionar el problema... ese fue un gran momento de inflexión en mi vida. Me dejé absorber por la sociedad de consumo, trabajaba tantas horas y tantos días que se acababa el mes y casi ni había tocado el sueldo, tenía entonces mucho dinero y mucha insatisfacción con mi vida, no veía sentido a mi quehacer diario más allá que permitirme todos los caprichos que se me ocurrieran, con la pega de que no tenía siquiera tiempo para ellos... Una etapa de mi vida que ahora agradezco porque al vivirlo personalmente puedo entender en parte la vida de otras personas que sufren y sus comportamientos.

Pauta explicativa damas y caballeros, pauta explicativa, todo es pauta explicativa, la vida no es como es, es como nos la explicamos a nosotros mismos. Esa es la aplicación de “mente sobre la materia”, interpretamos la vida, no la vemos como es, la interpretamos; y podemos elegir la interpretación que nos haga más felices, o no...

Yo creo que la felicidad es un bien expansivo, que al compartirse crece... así que a disfrutar la vida!! :)