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lunes, 22 de junio de 2015

Las edades de la Vida y sus valores

Hay una frase que seguro que habréis escuchado alguna vez, o incluso la habréis dicho o vivido: “Enamorada como una adolescente, he vuelto a tener 16 años”. ¿Verdad? Supongo que si hemos tenido un poco de suerte a esa edad andábamos enamorados, es la época más revolucionaria para las hormonas y cuando normalmente empezamos a explorar el mundo del amor y sus intensas emociones. Para según quienes habrá sido una época bonita y de recuerdo agradable o una época dura a la que muchas personas no quisieran volver por nada del mundo. Yo soy de los primeros, en general tengo un recuerdo agradable de casi todas las épocas de mi vida y especialmente de mis 16 años, una época en la que empiezas a sentirte un joven adulto todopoderoso y en la que tuve la convicción de que iba a comerme el mundo.


Por aquella época tenía un grupo de amigos que eran tres o cuatro años mayores que yo, lo cual sumó libertad y muchas más posibilidades a mis opciones de vida, teníamos coche y libertad para viajar a cualquier lugar sin hora o día de vuelta. Los días de aquellos veranos eran siempre ricos en opciones y llenos de experiencias. Y un día sucedió algo que es lo que viene al cuento, no recuerdo muy bien la situación con todos los detalles, recuerdo lo importante. Un par de personas estaban discutiendo y en un momento una de ellas preguntó a la otra: “Pero tú ¿cuántos años tienes?” A lo cual la esta respondió: “22, ¿y tú?” Quien preguntó respondió: “¿22 años? ¿22 años? ¡19 años tengo yo! Y esos ya no los vuelves a tener tú, ¡en tu vida!” Esta respuesta provocó carcajadas generales y se acabó la discusión.

En su momento quedó como algo gracioso y sin más, pero hace tiempo leí algo referente a vivir acorde a nuestra edad y lo volví a recordar. Según vamos cumpliendo años nuestras prioridades e intereses van cambiando y nosotros cambiamos y evolucionamos conforme a ellos y a eso parece que lo llamamos madurar. Con 8 años seguramente la política nos importaba bien poco y lo más importante era tener amigos con los que jugar, con 16 años quizás lo que más te importe sea aprobar los exámenes, tener algo de dinero y que la persona que te guste te haga caso. Con 20 años estás buscando trabajo, trabajando o sigues estudiando, (salvo que seas un NINI, de eso entonces yo no puedo hablarte) y uno de tus grandes logros es tener el carnet de conducir y quizás hasta coche propio. Con 22-23 años habrás tenido alguna crisis existencial o personal y quizás no sepas ni lo que quieres, ni lo que importa, ni lo que se supone que deberías querer o valorar, sigue adelante es normal, no es el fin del mundo. Con 25 años si has acabado la carrera (y el máster o doctorado o lo que toque) tu principal objetivo será trabajar de aquello que has estudiado (o de lo que se pueda).


Y a partir de los 25 años suele empezar la aventura (en caída libre). Hasta ahora parece que tenías metas marcadas, checkpoints que ir cumpliendo y alcanzando. Y es ahora cuando se supone que empiezas a dirigir tu vida y no quedan muchas más señales o hitos establecidos que alcanzar en la vida. Se supone que un trabajo (¿estable?), coche propio, una casa propia (¿o alquilada?), pareja estable ¿y familia? Quizás sea el momento para una nueva crisis existencial, o quizás no tengas tiempo para ello porque resulte que sí que tengas un trabajo y este te consuma tanto tiempo y energía que no tengas suficiente tiempo libre para pensar qué quieres hacer con tu vida y sólo sepas lo que tienes que hacer en el trabajo.

No puedo leer más allá de los 30, no sé personalmente cuáles son los retos, intereses o preocupaciones de las siguientes edades, sospecho que siguen siendo el trabajo, la pareja, la familia, la salud y el dinero. Lo que sí sé es que hay algo de lo que quizás no seamos conscientes a diario. Los años pasan y no vuelven, queramos o no volver a ellos, no volverán, los años pasados no los volveremos a vivir, forman ya parte de nuestro pasado y parece imposible volver a ellos. Parece que estamos condenados a vivir hacia adelante, a seguir avanzando año tras año por la vida sin retorno, y eso los afortunados que siguen sumando años en la vida. Recuerda esto cuando quizás te amargue envejecer, que hay quienes no tienen esa suerte o privilegio y ya dejaron de jugar entre nosotros. Lo que si parece posible es volver a experimentar algunas de las sensaciones que hemos vivido en esos años pasados. Podemos volver a ilusionarnos y disfrutar como niños, podemos volver a enamorarnos como adolescentes, podemos volver a cometer temeridades como antaño... ¿Y sólo eso?


Creo que no sólo eso, y aquí es donde viene la gran diferencia para mí. No tenemos la edad que tenemos ahora, no sólo tenemos esa edad; tenemos en nosotros todas las edades que ya hemos tenido. Seguimos teniendo en nosotros la ilusión de un niño de 8 años, las aspiraciones de un adolescente, la experiencia de un graduado, la veteranía y saber hacer de quienes llevan unos cuantos años de trabajo a sus espaldas. No estamos condenados a vivir sólo la edad que tenemos ahora, eso no es más que una opción, tenemos todas las habilidades y opciones que hemos tenido a lo largo de la vida, aunque a veces lo olvidemos y juguemos sólo con las cartas propias de nuestra edad actual. Podemos disfrutar como niños aún teniendo 40 años, podemos amar sin miedos como si tuviéramos 17 años, obviando desilusiones, temores y traumas pasados, en serio, intentadlo ;).

Podemos mirar al mundo con la ilusión de un joven, con la mente llena de ideas y de posibles, en vez de con la vista cansada de quien ha visto demasiados imposibles. Recuerda que así como vemos nuestros futuro vivimos nuestro presente. Utiliza bien todas las herramientas que tienes, elige cómo quieres ver la vida, cómo quieres vivirla. Si necesitas la inocencia de la infancia, la ilusión de la adolescencia y la fuerza, el arranque y el empuje de la juventud hazlas tuyas tengas la edad que tengas y sírvete bien de todo lo que es tuyo. Todas las edades que has tenido y todas sus ventajas están en ti esperando que las recuerdes, las desempolves y vuelvas a darles vida. La Vida es una gran aventura, vívela a tu gusto!


Si quieres leer más aquí tienes algunas entradas relacionadas:









sábado, 14 de febrero de 2015

Vivir antes de morir

- Todo el mundo sabe que se va a morir -volvió a decir (Morrie)-, pero nadie se lo cree. Si nos lo creyéramos, haríamos las cosas de otra manera.

- De modo que nos engañamos acerca de la muerte -dije yo.

- Sí. Pero existe un planteamiento mejor. El de saber que te vas a morir y estar preparado en cualquier momento. Eso es mejor. Así, puedes llegar a estar verdaderamente más comprometido en tu vida mientras vives.

- ¿Cómo puede uno estar preparado para morir? -dije.

- Haz lo que hacen los budistas. Haz que todos los días se te pose en el hombro un pajarito que te pregunta: "¿Es este el día? ¿Estoy preparado? ¿Estoy haciendo todo lo que tengo que hacer? ¿Estoy siendo la persona que quiero ser?"

Volvió la cabeza hacia su hombro como si tuviera allí al pajarito en aquel momento. -¿Es este el día en que voy a morir?

Morrie tomaba libremente ideas de todas las religiones... Le gustaban algunas ideas filosóficas del budismo y del cristianismo, y seguía sintiéndose a gusto dentro de la cultura del judaísmo. Era un ecléctico en cuestión de religión...

- La verdad, Mitch -me dijo-, es que cuando aprendes a morir, aprendes a vivir.

Yo asentí con la cabeza.


- Voy a decirlo otra vez -dijo-. Cuando aprendes a morir, aprendes a vivir.

Sonrió, y yo me dí cuenta de lo que pretendía. Se estaba asegurando de que yo absorbía aquella idea sin avergonzarme haciéndome una pregunta. Era una de las virtudes que lo convertían en un buen maestro.

- ¿Pensabas mucho en la muerte antes de ponerte enfermo? -le pregunté.

- No -respondió Morrie, sonriendo- Como ya he dicho, nadie se cree de verdad que se va a morir.

- Pero todo el mundo conoce a alguien que se ha muerto -dije yo-. ¿Por qué es tan difícil pensar en morirse?

- Porque la mayoría de nosotros vamos por ahí como sonámbulos -siguió diciendo Morrie-. En realidad, no conocemos el mundo plenamente, porque estamos medio dormidos, haciendo las cosas que automáticamente creemos que debemos hacer.

- ¿Y el hecho de enfrentarse a la muerte lo cambia todo?

- Pues, sí. Te quitas de encima todas esas tonterías y te centras en lo esencial. Cuando te das cuenta de que te vas a morir, lo ves todo de una manera muy diferente.

Suspiro.

- Aprende a morir y aprenderás a vivir.

Como tan bien dice Morrie Schwartz en el libro de Mitch Albom “Martes con mi viejo profesor” (el original en inglés “Tuesdays with Morrie”) muchas veces vivimos sin plena consciencia de que vamos a morir, dando por supuestas muchas cosas y sin valorar en su justa medida tantas otras. No hay mucho más que añadir a esta idea tan potente. Cuando de verdad conseguimos ver la vida como lo que es, la vivimos de otro modo.

En relación con esta idea me gusta una breve historia india; cuenta de un príncipe que estando de viaje encontró la cueva donde habitaba un anciano sabio y con curiosidad entró a conocerle. En la cueva se encontró con muy pocas cosas, apenas una esterilla, un par de mantas y enseres para cocinar, entonces preguntó al sabio -¿Dónde están el resto de tus cosas, tus muebles y tus posesiones?- El sabio le respondió -¿Y las tuyas? ¿Dónde están tus muebles?- El príncipe extrañado respondió -No las llevo conmigo, sólo estoy de paso por aquí.- Sonriendo el anciano dijo -Lo mismo que yo, sólo estoy de paso por aquí.-

Vivimos de paso, la vida no es un estado permanente en el cual acomodarnos, es un viaje, con un inicio y un final, no un lugar donde habitar por siempre. En tu mano está disfrutar el viaje y vivirlo a tu gusto.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Defecto o exceso de información


Elegimos entre lo que conocemos, sé que suena obvio, como tantas otras cosas importantes que por obvias las ignoramos. Elegimos entre las opciones que conocemos, aquellas que contemplamos, las que creemos posibles o que están a nuestro alcance, y siempre hay más. Más opciones que a veces no conocemos, que no creíamos posibles, que no se nos habían ocurrido, que se nos habían olvidado... Creo que el reto de nuestro tiempo es aprender a elegir, y también saber manejarnos entre tantas opciones e información.

Quizá hubo un tiempo en el que había falta de información, ya no es ese tiempo. Ahora la información está a un solo click, todo internet y su incontable cantidad de información está al alcance de quien tenga un ordenador, y cuantos más idiomas entiendas más información accesible tienes. Esto es un nuevo reto, gestionar adecuadamente tanta información. Porque información no significa lo mismo que conocimiento. Igual que conocimiento no es lo mismo que sabiduría.


Información son los datos, conocimiento es saber qué significan o para qué sirven esos datos, y sabiduría es hacer el mejor uso de ello. Creo que hay un frase que dice algo así como “Saber que el tomate es una fruta, es conocimiento. Sabiduría es no usarlo en una ensalada de frutas” Esto ha sido así por mucho tiempo, hoy por hoy con la innovación culinaria cualquier día vemos tomate en ensaladas de fruta...

Cuando mi padre era joven se le planteaban quizás menos opciones de vida que las que se plantean a los jóvenes ahora. Ir a hacer la mili sí o sí, luego seguir trabajando en el campo, ir a probar suerte a una gran ciudad o estudiar la única carrera que había en la ciudad de al lado del pueblo. Y eso porque él era afortunado, que los había que no tenían tantas opciones. Hoy las opciones que se nos plantean son casi infinitas, incluso no habiendo trabajo en España, se nos plantea la situación de tener que elegir entre varios países del mundo, siempre que dominemos algún idioma extranjero y tengamos algo de dinero o algunos amigos allí. Sino siempre nos queda movernos por España o probar suerte en latinoamérica. Creo que las opciones que tenemos hoy en día son mucho mayores que hace 30 años, aunque algunas cosas parece que aquí están volviendo a esos tiempos...


Ahora los jóvenes (y los no tan jóvenes) se pueden ver paralizados, entre otras muchas cosas, por las dos situaciones posibles: defecto o exceso, de información y de opciones. O bien no tienen información y opciones suficientes o por el contrario tienen exceso de ambas. Y como ya decían los antiguos filósofos tan malo es el defecto como el exceso, la virtud está en el término medio entre los dos extremos. Podemos luchar por cambiar esto, podemos renegar y enfadarnos por esta situación actual, o podemos aprender a manejarnos en estos tiempos que nos ha tocado vivir. Aprender a manejarnos no significa someternos a ellos, significa desenvolvernos bien en ellos y si queremos, ejercer nuestro efecto en ellos para cambiarlo.

No bloquearnos ante la aparente falta de información y opciones, recordar que siempre hay más donde elegir, así que podemos seguir buscando, contactando con personas y ampliar nuestra visión preguntando, inventando incluso nuevas opciones. Más en el mundo laboral, cada día surgen nuevas profesiones, trabajos y servicios, modificaciones de algunos ya existentes o mezclas de ellos.


Y para el caso del exceso, tendremos que acotarnos nosotros las opciones, usar un juego de filtros para conseguir ir reduciendo el inmenso abanico de opciones hasta quedarnos con una cantidad que podamos manejar sin agobios y hacer una buena elección entre el repertorio final. Para ello podemos elegir en función de nuestros valores, para ello primero tendremos que saber cuales son nuestros valores, y luego ordenarlos por importancia. Una vez hecho esto podemos puntuar las diferentes opciones en función de lo acordes que sean con nuestros valores principales y así podemos organizarlas por importancia.


También podemos seguir haciendo un buen uso del magnífico sistema de recomendaciones a la hora de escoger. Creo que estamos caminando hacia un futuro que estamos construyendo basado en la confianza, me encanta. En este sistema de confianza el valor viene dado por las referencias y valoraciones que dan de las cosas las personas en las que confiamos. Esto ya es así, el dinero es un sistema de confianza. El dinero se usa porque la mayoría de las personas han aceptado dar valor y confianza a ese papel con números y letras, si dejáramos de confiar en ello, perdería todo su valor. No tiene valor por si mismo, tiene valor porque nosotros se lo concedemos. Y lo mismo con todo. Pocas cosas tienen valor por sí mismas, casi todas reciben el valor que nosotros le concedemos... Ya seguiré con esta idea en próximas entradas.

Ejemplos de opciones y recomendaciones que nos facilitan la vida podemos ver en las entradas Cambiando el mundo y Disfrutando y cambiando el mundo. El futuro no es algo que nos llega, es algo que traemos al ahora, así que... a por ello!! A disfrutarlo!! Feliz día :)


jueves, 10 de octubre de 2013

Superadas las diez mil visitas y los mil euros



Quién me iba a decir a mí, que por estas fechas tendríamos estas cifras. Diez mil visitas al blog, que se dice pronto, y superada la barrera de los mil euros para poder publicar mi primer libro, sólo nos faltan quinientos más y objetivo conseguido :)


Ha sido un día largo de mucho trabajo y quizá no tengo la mejor mente para escribir. Siento si soy pesado y ciertas personas se saturan de saber de mis proyectos, aunque no os lo creáis, aún hay quienes no se han enterado de lo que tenemos entre manos. Ayer fue un gran día también, grandes personas a las que admiro y de las que me inspiro me transmitieron su agrado por el proyecto. Nervios, alegrías, miedos, dudas, todos los ingredientes para una gran aventura, si le sumamos ganas, valor, y constancia.


Constancia esa nueva palabra de moda en mi vocabulario, esta noche le decía a una amiga que también empieza nuevas aventuras: "Sumando muchos poquitos se consiguen cosas bien grandes!! Pasito a pasito cualquier camino se completa!". Esta es la magia del crowdfunding, esta es la magia del trabajo diario, un pasito cada día, dos o tres si puedes, pasito a pasito cualquier camino se completa. Ganas, muchas ganas, ánimo, mucho ánimo, valor, sin medida, amigos, todos los que puedas, siempre un paso más, sin desfallecer.


Párate un instante si quieres, toma aire, mira hacia atrás, mira todo lo que has recorrido, crécete por ello, ahora mira lo que te queda por recorrer, y dime ¿Con todo lo que ya has recorrido, ganado, perdido, aprendido, crecido, qué no vas a conseguir? Sigue caminando. Sigue soñando a lo grande, sigue sumando, sigue apostando, sigue trabajando por la vida que quieres vivir.


En Diciembre tendremos mi primer libro en las manos, un sueño conseguido, un sueño que es uno de los peldaños que me acerca un poco más a seguir alcanzando otros sueños, sumando sueños para construir las realidades que quiero vivir. La vida es nuestra gran oportunidad, disfrutemos de ella cada día! Mil gracias por todo!! :)




miércoles, 2 de octubre de 2013

Precio y valor

Son dos conceptos a los que hace mucho tiempo que le estoy dando vueltas, esas palabras: precio y valor, sus derivaciones: apreciado, precioso, valorado, valioso; el origen de la palabra, su significado original... ralladas mías en las que me gusta emplear el tiempo.

El otro día mi coche decidió que se tomaba unos días de descanso, que se estropeaba vamos. Suerte que tengo y agradecido estoy de lo bien que funciona para lo poco que lo cuido, creo que no es verdad que un hombre se trata a si mismo como trata a su coche, desde luego no en mi caso. Desde hace ya unos años me empeño en ver todo lo que sucede como un regalo, unas veces es más fácil que otras el conseguir verlo así, podemos usar para ayudarnos la técnica de éxitos parciales, ir encontrando cosas que hemos ganado aún perdiendo algo. Por lo pronto me llevó a casa una chica preciosa y maravillosa, sí, tengo su teléfono y hemos vuelto a vernos, no os digo más... jajajaja.




La primera vez que me obligué a ver todo como un regalo fue al lesionarme en la final de una competición de escalada, rotura de polea del dedo anular. Difícil ver eso como un regalo de la vida, pero bueno, al final conseguí encontrar que la vida me había regalado mucho tiempo libre, todo el que tenía mientras no podía escalar, quien no se consuela es porque no quiere. En este caso también he pensado que no pasaba nada por quedarme sin coche, me quedaría encerrado en casa y más tiempo que le dedicaría al proyecto para la publicación del libro, así que todo bien.

Temía que la avería fuera tan cara que no mereciera la pena reparar el coche, me empecé a plantear la opción de comprar otro coche, me planteé mi necesidad real de un coche. Quizá debería estar haciendo otra cosa, pero me permití disfrutar pensando en ello, estudiar mi necesidad real de un coche. Valorar el coste de tener un coche frente a sus servicios, hace años las personas vivían sin coche. La gasolina subiendo, la contaminación, el coste de mantenimiento, seguro, recambios, impuestos... tengo dos piernas funcionales y una bici... ¿necesito un coche? Existen alternativas, transporte público (deficiente en la zona en la que vivo), alquilar un coche puntualmente, compartir coche con alguien conocido o no, ahora mismo hay muchas plataformas e ideas para compartir coche. (blablacar, amovens, carpooling, carsharing...)




Afortunadamente tengo un amigo mecánico, me dijo que sí me compensa arreglar el coche, que le queda vida por delante al coche. El coste de la reparación lo puedo asumir así que por el momento mantendré el coche. Ahora que soy consciente de que hay varias y nuevas alternativas al uso del coche así que puede que mi uso del mismo se vea aún más reducido. Pregunté precios para la reparación en dos talleres diferentes, y me sorprendió la diferencia de precios, me sorprendió también el precio por hora de mano de obra. Me revienta el concepto de IVA tal y como lo entiendo hoy por hoy, seguiré investigando sobre ello. Hoy por hoy lo veo como un impuesto por hacer negocios en este país, y punto. Me jode porque si ese dinero que todos pagamos fuera bien empleado pues vale, pero viendo el uso que se hace de los presupuestos públicos... pues como que me revienta pagar más para que no se hagan las cosas bien con ese dinero de todos.

Del precio por hora de mano de obra me pregunto cuánto le llega al trabajador y cuánto se queda por el camino. He trabajado desde los 16 años en diferentes empleos y me he interesado por el mundo laboral, cansado de pensar que las cosas se hacían mal en varias empresas intenté hacerlas yo de otra manera. Así empezó mi aventura como “empresario”, he aprendido mucho de este otro lado del mundo del trabajo, no es fácil tampoco. No todos los empresarios son unos vampiros que chupan la sangre a sus trabajadores y les explotan. Y sobre todo, un empresario monta y mantiene una empresa, o bien porque es su sueño desarrollar algo, o bien porque se quiere ganar así el dinero, normalmente no lo hace para crear puestos de trabajo de manera altruista. Me costó entender que el empresario gana dinero con el trabajo de sus empleados y por tanto su trabajo consiste en conseguir esas horas de trabajo para los demás.




Como todo, según aprendas a verlo podrás entender determinadas cosas. La relación trabajador empresario, los contratos... creo que hay mucho desconocimiento al respecto. En un contrato se llega a un acuerdo por el cual se intercambian horas de trabajo, habilidad y responsabilidad por dinero. En ambas partes está la opción de aceptarlo o no, y terminarlo llegado el caso. El empresario no tiene la obligación de contratarte y satisfacer tus necesidades y el trabajador tampoco tiene la obligación de aceptar condiciones que no considere adecuadas. El caso es que a veces no actuamos muy inteligentemente o no pensamos las cosas.

Creo que hay veces que no valoramos el coste que tienen determinados trabajos para nosotros. Para exponerlo usaré un ejemplo extremo, esa persona que trabaja fuera de casa para ganar 1000 euros al mes y contrata a otra persona para que cuide de la casa y los hijos por un coste final de 800 euros. En principio está trabajando para ingresar en su casa 200 euros al mes, el caso es que si le restamos los gastos de desplazamiento y comer fuera llegan a 300 euros al mes... con lo cual al trabajar esa persona está perdiendo 100 euros cada mes, porque realmente gana 700 euros y tiene que pagar 800 euros a otra persona para que atienda su casa... Es un caso real que terminó con el abandono del trabajo de esa persona, resultando en una mejora de la economía del hogar y la calidad de vida de la familia.




Vivimos en una sociedad obsesionada con el dinero, me duele la frase que dice “El ser humano se pasa media vida cambiando salud por dinero y la otra media intentando cambiar dinero por salud”. Gracias a mi experiencia en el campo de la salud, esto es algo que tengo muy presente, el coste en salud de todo lo que hacemos. Determinados trabajos nos consumen y perjudican la salud, y el coste de recuperar luego esa salud es más elevado que el dinero que obtenemos por el trabajo, creo que podemos escoger nuestras relaciones laborales con más inteligencia... En fin, que es un tema que me apasiona, sigo dándole vueltas. Me gusta el coaching porque lo veo como el conjunto de técnicas y herramientas para hacer mejor las cosas, me apasiona el alto rendimiento y la calidad de vida, me gusta optimizar y mejorar las cosas en todos los ámbitos posibles, salud, personal, social, empresarial...

Sé que el precio de hora que se cobra por mano de obra en mecánica no llega al trabajador, parte se destina al coste de la instalación, las herramientas, la publicidad, los seguros, los impuestos y el sueldo del empresario. Me pregunto qué estamos pagando al elegir hacerlo así, podría emplear ese dinero en pagar a un mecánico particular y que éste se lleve más dinero por su trabajo, entonces quizá llevaría más tiempo la reparación y no tendría una garantía... Hace poco tiempo conversaba con una amiga sobre el trabajo, muchas cosas por las que pagamos podríamos hacerlas nosotros mismos, pagamos por comodidad o facilidad, por garantías, por profesional, por estilo... Podemos aprender nosotros a hacer las cosas y no pagar por ello un dinero, pero entonces estaremos pagando en tiempo y coste de aprendizaje :)



Hace tiempo valoré hacer un curso para optar a un puesto de trabajo, el puesto no estaba asegurado y el sueldo no compensaba el coste del curso de formación... pensé en hacerlo para no tener que contratar a alguien con ese título en el futuro. Entonces hice cálculos de la cantidad de horas de un titulado que podría contratar con el coste del curso, y me salía más a cuenta contratar a alguien cuando lo necesitara. Hasta hoy no lo he necesitado.

Creo que yo soy un rallado que le da quizás demasiadas vueltas a las cosas, pero bueno, hasta ahora me va bien así, me gusta pensar, así que por lo menos me divierto haciéndolo, a veces me sale bien, otras me sale mejor. El mundo es fascinante e infinito en detalles, que cada uno lo disfrute como quiera, a disfrutar la vida! :)

martes, 10 de septiembre de 2013

Ángeles y demonios, presencia y ausencia


He recordado una frase que me dijo una vez una chica “He visto en ti lo mejor y lo peor, tienes dos caras, un ángel y un demonio, no puedo creerme que me hayas tratado así” Bueno, en verdad no recuerdo muy bien cuales fueron sus palabras exactas, recuerdo la esencia, dos caras, ángel y demonio, el trato. Era un momento particular, en que mi paciencia y aguante ya estaban muy sobrepasados, aún así eso me encendió y respondí “Perdona, tú no has visto dos caras, no hay demonios en mi, has visto un ángel cuando estaba a tu lado, y no has visto un demonio, has visto el vacío que deja un ángel alejándose de ti cuando ya no he aguantado más. Yo no te he hecho daño, no te he tratado mal, simplemente he desaparecido”.


Ya aprovecho y para quienes tengan una relación con alguien Aries, os comparto un detalle que he ido aprendiendo. Somos fuego y nos mola que nos importen las cosas, lo peor para nosotros es cuando nos enfriamos y ya todo nos da igual. Si discute contigo es porque le importa, si no discute y nada le importa... frío, hielo... nos estamos muriendo. Si alguien quiere pronunciarse a favor o en contra de esta idea me gustará saber su opinión, en mi experiencia es lo peor que he conocido, que algo deje de importarnos y ya no tengamos ni ganas de pelear por ello.

No me considero ningún santo, he hecho daño a unas cuantas personas en un par de ocasiones, o más incluyendo las que no soy consciente de ellas, creo que muy pocas de manera intencionada, pocas veces he pretendido hacer daño a nadie. Creo que hay una gran diferencia entre hacer daño y dejar de cuidar o proteger. Mi aceptación en un convento está casi garantizada, buen samaritano o monja de la caridad son profesiones que frecuento a menudo. Como todo en esta vida, todo tiene un límite. Unos tenemos más tolerancia al dolor y las tonterías que otros, unos nos cansamos antes que otros.




Hoy compartíamos en QuiroTao esta frase, sí, la paciencia es un arte y es la madre de todas las ciencias. Y lo de ser tooooonto del culo y seguir recibiendo palos gratuitos no tiene nada que ver. Sé que es difícil saber cuándo ser paciente y cuándo decidir que ya hemos tenido suficiente, pero eso es lo que nos diferencia como personas inteligentes. Hoy leía un post de una persona que me inspira a menudo (ValeDeOro), y me ha encantado su visión sobre las quejas, no valen de nada eso está claro, lo que me ha gustado es su propuesta, “En vez de quejarte, empieza la frase con “Tengo un sueño que…”. Por eso escribo hoy esto, porque tengo un sueño, un sueño en el que dejamos de hacernos daño unos a otros, y también a nosotros mismos.

Me parece muy triste que valoremos las cosas cuando las perdemos, o cuando se nos amenaza con perderlas, creo que podemos ser mucho más inteligentes y empezar a valorarlas y cuidarlas antes. Insisto en la tremenda importancia y valor de nuestras respuestas, y me parece que muchas veces no nos duelen las cosas que nos hacen determinadas personas, nos duele lo que no hacen o su ausencia en determinados momentos. Nos acostumbramos a su presencia y sus cuidados, se nos olvida a veces o a menudo, valorarlos y apreciarlos, corresponderlos... y un día desaparecen. Entonces su ausencia o la ausencia de sus actos se nos hace insoportable, nos llevamos las manos a la cabeza, se nos desgarra el corazón y nos vemos en la más profunda de las miserias, un lugar al que hemos llegado nosotros solitos gracias a nuestro piloto automático, al olvidarnos de cuidar y valorar a quienes nos importan. Cuando uno acaba en un pozo, no sé por qué, empieza a flagelarse aún más y justificar su situación y su desgracia, cosa que no sirve para nada bueno y no ayuda mucho a salir de esa situación.


Bien, justificarse no vale para nada, ya lo hemos visto ¿quieres ser feliz o tener razón? Las dos? Perfecto, esa es la mejor respuesta, pues a por ello, trabajemos en la prevención. Valora lo que ya tienes, que muchas veces en el camino hacia lo que queremos conseguir nos olvidamos de lo que ya tenemos, y hace tiempo lo que ahora no apreciamos era aquello por lo que antes tanto soñábamos. Disfrutemos y cuidemos lo que tenemos, las personas que nos rodean, las cosas que nos gustan, y a nosotros mismos, que también somos cosa nuestra.


Una de las próximas entradas va a ser muy divertida, una que va relacionada con esta, bueno y con todas las demás, porque trata de la eficacia mental. El caso es que voy a intentar pasar a un formato de entrada más ligero, menos extenso, de esos que os dejan con ganas de leer más, con la miel en los labios, jajajajaja, aplicando técnicas de seducción a la vida diaria. El título de esta entrada tan divertida es Superhéroes con depresión, sí, una gran reflexión, una historia muy divertida :) A disfrutar de la vida, es toda tuya!! :)

jueves, 29 de agosto de 2013

El valor de nuestras respuestas

Hace tiempo que estoy reflexionando sobre un par de ideas acerca de nuestras respuestas a la vida. Creo que pase lo que pase, nuestro libre albedrío es nuestra respuesta, el caso es que muchas veces en vez de responder, reaccionamos, y no es lo mismo. Reaccionar, es dar una respuesta automática y no valorada, responder de manera automática y sin pensar, sin valorar ni apreciar lo que ha pasado, y tampoco tomarse un tiempo para valorar nuestra respuesta ante lo que parece que ha pasado.


Responder es tomarse un tiempo, quizá solo un segundo, para valorar qué respuesta queremos dar a la vida, tomarse quizá algo más de tiempo para valorar e intentar descubrir qué ha pasado realmente y cuál queremos que sea nuestra respuesta, sabiendo que nuestra respuesta va a influir en lo que ha pasado. Hace tiempo también que me gusta la frase, no te preguntes qué puede ofrecerte la vida, encuentra qué puedes ofrecer tú a la vida. Creo que nuestras circustancias no son excusa para justificar nuestras reacciones, o sí, pero quizá nuestras reacciones no cambien nada. También podemos mejorar nuestras respuestas y aportar al mundo lo que realmente queramos aportar, valorar nuestra respuesta y modificar lo que nos sucede mediante nuestras respuestas, reaccionando como siempre, de manera inconsciente, no vamos a cambiar nada.



Cada vez creo más que todo está muy relacionado, casi todas las formas de relacionarse de los seres humanos se parecen, ya sean laborales, comerciales, académicas, sentimentales... De mi experiencia en Decathlon aprendí el valor de la respuesta del consumidor, el feedback. Cuando hacen encuestas, o cuando dejan un espacio para respuestas y sugerencias, esa información que aporta el consumidor es muy importante, es parte del feedback y es una parte muy importante. Más allá de saber qué vendemos y cuánto vendemos, como vendedores nos importa mucho también por qué vendemos, a quién vendemos y qué aprecian los compradores de lo que vendemos. Cuando rellenamos una encuesta de satisfacción, quizá no somos conscientes de toda la información que estamos aportando a los vendedores, creo que en una ocasión Ikea premiaba con tarjetas regalo a quienes rellenaran sus encuestas.



Cuando alguien quiere ofrecer algo al mundo, que se lo compren o lo acepten está muy bien, que lo valoren, lo analicen, lo critiquen, lo recomienden, lo compartan, lo comenten... eso también está muy bien. Una crítica aunque pueda parecernos un ataque, si está argumentada y no es un simple “no me gusta”, tiene mucho valor. Una crítica argumentada requiere un estudio del producto, por breve que sea, y esa persona quizá haya encontrado detalles que no le gustan que a nosotros pueden permitirnos mejorarlo. A veces junto a la crítica viene la mejora o la solución, otras veces viene con el reto de encontrarla. Aunque tampoco hay que volverse locos, no sé si es posible complacer a todo el mundo, pero creo que intentar complacer a todos lo indicaban como el camino del fracaso.




En mi experiencia con blogs, charlas, talleres, conferencias, vuelvo a darme cuenta del valor y la importancia de las respuestas. Más allá del posicionamiento en google en función de las respuestas de las entradas de los blogs y demás, a quienes ofrecemos cosas a los demás, a veces nos importa la respuesta de quienes supuestamente lo reciben. Sólo a veces, otras veces ofrecemos lo que ofrecemos porque si no lo hacemos nos quema por dentro :) De todas maneras siempre es importante el feedback, saber qué opinan quienes lo reciben, qué les interesa, qué les gusta, qué mejoras se les ocurren, cómo mejorar nuestra aportación, vuestras opiniones son importantes. Una risueña de la vida cerraba uno de los posts de su blog, con un “porque me leéis, verdad?”. Hay muchas maneras de dar respuestas, sé que hay personas que leen este blog gracias a las estadísticas web, también por ciertos comentarios en las redes sociales, a veces me sorprende quién me lee y cómo no tenía ni idea de ello, bueno, siempre habrá consumidores invisibles, lectores silenciosos, ninjas de la vida, jajajajaja.



En las relaciones no comerciales, en las relaciones más humanas, más sentimentales, nuestras respuestas también son muy importantes. La amabilidad siempre está a nuestro alcance, está en nuestras manos ser amables. Como comentaba en la entrada sobre el poder del tacto, una respuesta es también una forma de reconocimiento, una respuesta implica que hemos percibido la presencia o actuación del otro, y esa respuesta puede ser amable en diferentes niveles. Toda relación humana es un intercambio, una transacción, y al igual que en las relaciones comerciales, podemos ofrecer un feedback a la fuente. Además de aportar información al emisor de las acciones que recibimos, depende del emisor la capacidad de aceptar esa información y su apreciación, estamos reforzando o debilitando ese tipo de acciones con nuestra respuesta.

Me explico, si alguien nos trata de manera amable y no respondemos con amabilidad a sus acciones puede parecer que no estamos valorando su comportamiento, lo cual puede conducir a que esa persona deje de ser amable con nosotros, pues nuestra respuesta parece indicar que nos da igual su manera de tratarnos. Es lo que básicamente hacemos cuando alguien nos pretende ligar e ignoramos sus gestos amables o cariñosos, al no apreciar esos gestos los debilitamos. En esos casos puede estar bien, pero a veces vamos por la vida con el piloto automático y no nos damos cuenta de todo lo que recibimos que sí nos gusta, y a lo que quizá no estamos dando la respuesta que se merece.


¿Nos hemos parado a valorar todo lo que ya tenemos? ¿O seguimos sólo centrados en lo que queremos conseguir que aún no tenemos? ¿Cómo estamos tratando a nuestras personas cercanas? ¿valoramos lo que nos gusta de ellas? ¿Les ofrecemos algún tipo de feedback sobre lo que emiten, hacen u ofrecen? ¿Apreciamos y fomentamos con refuerzo positivo el trato que nos gusta? ¿O no les ofrecemos ningún tipo de respuesta y esto puede ser confundido con indiferencia?



Hay dos maneras de ver la vida, todo es un milagro, o nada es un milagro. Creo que se vive mejor recuperando la capacidad quizá infantil de maravillarse ante la vida y disfrutar de todo lo que nos ofrece como si fuera la primera vez que lo vivimos. Responder ante lo que nos gusta con una sonrisa o gesto amable no cuesta nada y refuerza su existencia. A veces no somos conscientes de todo lo bueno que tenemos, a veces pensamos que sí lo valoramos, pero si no lo expresamos sólo queda en nuestras cabezas, y conozco a muy poca gente capaz de leer los pensamientos de los demás. Hagámonos la vida un poco más sencilla a todos, valoremos lo que recibimos, valoremos nuestras respuestas, demos nuestras respuestas a la vida.




Si esto os ha hecho pensar un poco y queréis ofrecer alguna respuesta estaré encantado de recibirlas y apreciarlas. Si no, si queréis permanecer como ninjas de la vida, silenciosos e invisibles, seguiré escribiendo lo que me dé la gana cuando me dé la gana, y quizá nos perdamos grandes mejoras que podrían tener lugar gracias a vuestras opiniones.

A disfrutar la vida!! Refuerzo positivo a lo que os gusta!! no ignoréis lo que os gusta, podría confundirse con indiferencia!! :)

martes, 6 de agosto de 2013

Perseverancia, compromiso y constancia.


Todos tenemos nuestras facilidades y nuestras dificultades. A cada uno nos cuestan más unas cosas que otras, unas nos asustan más que otras, unas se nos hacen más cuesta arriba, otras más naturales... Bien, para mí no es difícil ser atrevido, vencer mis miedos y adentrarme en las sombras, en las mías y en las de otros, tengo confianza en que sabré arreglármelas. No me cuesta tener ideas, o eso me parece a mí, se me ocurren unas cuantas al día y las voy anotando en cuadernos para cuando llegue el momento de llevarlas a cabo. Últimamente las voy llevando a cabo al poco tiempo de que me lleguen, por si luego se me olvidan o se me pasa la emoción. Sí, esas cosas no me cuestan, no me cuesta empezar, no me cuesta luchar, no me cuesta innovar.

¿Qué me cuesta? Me cuesta hacer lo mismo todos los días, y quienes son cercanos a mí lo saben. Un año trabajando en el mismo sitio es todo un récord, y gracias que había muchas cosas que hacer y pude desarrollar diferentes tareas en ese tiempo, me encanta aprender cosas nuevas. Bueno, pues debe ser que con la llegada de la madurez, o por la insistencia de algunos de mis amigos, uno va descubriendo las ventajas de la constancia y el compromiso con algo. Sí, yo soy mucho de llegar y besar el santo, de dar el paso adelante y tirarme a la piscina sin mirar si hay agua, lo de preparar y construir un barco para largas travesías... me da algo de pereza.


¿Cómo se sale de la zona de confort? Me preguntaban hace un tiempo, fácil, yo hago cosas que me dan miedo o pereza. Para mí son los grandes indicadores, todo lo que me da miedo sé que esconde algo interesante, y todo lo que me da pereza también. No sé de quién es la frase, pero decía algo así como “Antes de empezar la construcción un gran barco debes inspirar en los hombres el deseo de navegar” Pues eso, que si tienes ganas de alcanzar algo entonces harás el trabajo duro y todo lo que sea necesario. ¿Cuál es tu sueño más loco? ¿Y cuándo vas a empezar a trabajar para ello?

Llevo más de la mitad de mi vida rallándome, y todo lo que me queda. Si en 15 años he llegado hasta aquí... ¿dónde llegaré dentro de 5 si me dedico a ello con la misma constancia? Estoy fascinado ahora mismo con el concepto constancia, pasito a pasito. Un paso más, uno más. Parece una tontería, pero un paso al día son 365 pasos al año... No somos grandes por un acto esporádico, somos la suma de todos nuestros actos diarios, somos lo que hacemos. Este es uno de los aprendizajes que podemos obtener de prestar atención a nuestro cuerpo. Nuestro corazón tiene un propósito claro y constancia, late sin descanso desde el inicio de nuestra vida, constante y sin falta. Si eso es lo que nos mantiene con vida, puedo creer que eso mantendrá con vida cualquier cosa que queramos conseguir.


Hace algún tiempo encontré la frase “Dentro de un año desearás haber empezado hoy”, me gustó, y pensé... ¿si empiezo hoy, y lo mantengo cada día... dónde llegaré? Eso me motivó, va a ser duro, sí, por eso es un reto, pero el objetivo bien merece todo ese tiempo, además, como una vez dijo mi prima, no abandones un proyecto por el tiempo que lleva conseguirlo, el tiempo va a pasar de todas formas. Si la vida es nuestra oportunidad de llevar a cabo unos cuantos sueños, y eso además es lo que le da sentido a nuestras vidas y nos proporciona la verdadera sensación de dicha con la vida... molaría haber empezado hace tiempo, si? Pues como bien dicen, el mejor momento para plantar un árbol fue hace 20 años, el segundo mejor momento es ahora. Yo ya he empezado, sí, es un reto, un reto a mi altura, un reto para mis capacidades, y eso lo hace interesante, es un objetivo SMARTe.

Escucha a tu corazón, el órgano, late, late sin falta, eso es constancia, y además eso es confianza, cree en nosotros, sigue trabajando para nosotros, qué más necesitas?? Haz con tu vida algo que merezca tu vida!! Es fácil decir que morirías por un sueño, ya, yo también, que me quiten la vida y así no me preocupo de nada más, el reto es dar tu vida cada día por ese sueño, si darías la vida, entrégala cada día, no mueras por tu sueño, vive por y para tu sueño!! A vivir!! A disfrutar la vida!!