domingo, 13 de julio de 2014

Encajar los golpes de la vida

Hoy pensaba sobre las diferentes maneras que tenemos las personas de encajar los golpes de la vida, golpes definitivos o giros inesperados. La manera de soportar accidentes y desgracias, contratiempos, situaciones inesperadas o negativas. Recordé este vídeo de Rocky Balboa, es cierto que la vida golpea duro, nada golpea más duro, ni más rápido ni de modo más inesperado.


Me maravilla la capacidad de las personas de seguir adelante después de soportar un duro golpe. No hablaré de todas las personas que no vuelven a levantarse, de quienes dejan que un golpe, o la suma de varios les agoten las ganas de vivir. No puedo hablar de lo que no entiendo, hablaré de lo que entiendo. Me maravilla cómo las personas siguen con su vida, o aparentan seguir normalmente con su vida después de recibir golpes duros. Me gusta la frase que dice, “No es la carga lo que te vence, sino la manera de llevarla”. Es asombroso cómo pueden llegar a recomponerse las personas.


Llevo gafas, y tuve que aprender a recibir golpes con o sin ellas, y duele pero cura, con suerte ni el dolor ni el daño es definitivo, siempre que sea físico; otra cosa es el mental. Hay un proverbio chino que dice “Un palo puede dañar la carne, pero las palabras nocivas pueden dañar el hueso”. Eso lo aprendí rápido, y pronto lo puse en práctica. Antes de pelear en la calle solía minar la moral de mi contrincante con palabras ingeniosas e hirientes, parecido al estilo de las peleas entre piratas de Monkey Island. Si conseguías confundirle, desquiciarle, o mejor aún, despojarle del apoyo y ánimo de sus amigos, la pelea estaba muy a tu favor. Nada les confundía y aturdía más que ver a sus supuestos amigos riéndose de él, cuando no contaban con el apoyo de sus compañeros solían desinflarse o actuar torpemente.

No vamos a hablar de la capacidad de hacer daño, sino de la capacidad de soportarlo, de esquivarlo, de encajarlo. Incluso mejor, de interpretar lo que sucede del modo menos dañino. Ya sabemos que la vida no es como es, sino como nos la explicamos. Por ello, la pauta explicativa, la manera que tenemos de contarnos lo que sucede a nosotros mismos es una de las principales herramientas mentales que puede atormentarnos o permitirnos disfrutar de la vida en casi cualquier situación. Vemos la vida como somos, no como es.


La manera de soportar los golpes, la resiliencia quizás, es muy admirable, pero a mí me gusta mucho más la capacidad de reconstruir nuestra ilusión por la vida después de levantarnos. La capacidad no sólo de seguir adelante después de recibir un golpe, sino de hacerlo con el ánimo casi intacto, no diré ya reforzado... Dicen que la actitud emprendedora es ir de fracaso en fracaso sin perder el ánimo hasta alcanzar el éxito, habrá quien lo considere un actitud insensata o infantil. No sé qué tiene de malo ser infantil en según que cosas, pienso que es una pena perder muchas de las cosas buenas de la infancia a medida que crecemos. Creo que comúnmente se confunde madurar con ser más gris, ya desarrollaré esa idea en otro momento.

Bien, simplemente compartir esta reflexión, si ponemos en perspectiva los golpes de la vida, quizás nos parezcan más llevaderos, menos fulminantes. Es algo que aprendemos a medida que tenemos experiencias y las superamos, y algo que se tiene muy asumido normalmente en el deporte. Los golpes son habituales, quedarse en el suelo después de ellos no lo es. En un partido llevarse golpes entra dentro de lo esperado, forma parte del partido, y la manera de reaccionar ante ellos está también entrenada, te levantas, y si puedes continuar sigues sin darle importancia, no te paras a rumiarlo.


Si asumiéramos que en la vida nos vamos a llevar golpes quizás no le diéramos tanta importancia al hecho de recibirlos. Ni intentar esquivarlos a toda costa o intentar entenderlos y justificarlos, a veces vienen sin más, a veces son errores, muchas veces no tienen sentido ni justificación que podamos encontrarles, y no por ello deberíamos dejar que afectaran a nuestra vida y nuestro ánimo. Pienso que podríamos incorporar esta manera de actuar en el deporte a la vida diaria.

Todo esto lo escribo porque llevo tres días con una contractura en la espalda que me tiene muy reducida la movilidad y entonces leo mucho y pienso otro tanto. No es un golpe duro, ni nada que vaya a afectarme demasiado, es algo habitual, y como tal, sé cómo comportarme en estos casos. ¿No me puedo mover mucho? Bien, haré otras cosas, la vida está llena de cosas interesantes para hacer mientras recupero mi movilidad, una de ellas es aprender a valerme con otros movimientos.

Pensad ¿si los golpes forman parte del juego de la vida, cómo te los tomarías? Nuestros pensamientos determinan la calidad de nuestra vida, tómate el tiempo necesario para optimizarlos, tienes mucha vida por delante para disfrutar! :)

Dudar es humano

Este es un cuentecillo que leí hace mucho no recuerdo dónde, tiene una reflexión curiosa :)


La duda liberadora

Era un buscador de otras realidades. Había vagado por muchos reinos y llegó a un santuario tibetano en el que había un recio ermitaño. Era un lugar espléndido para la reflexión y le pidió al ermitaño permiso para quedarse allí unos días. -Haz como te venga en gana- dijo el ermitaño sin demostrar ninguna simpatía

Unos días después, el buscador se sentó junto al ermitaño. Reinaba un silencio perfecto. El aire era puro. Ermitaño y buscador se miraron. El ermitaño intimidaba con su reciedumbre al buscador, pero éste se atrevió a preguntar:

* ¿Cómo soy yo?
* Como una vaca – repuso el ermitaño.

El buscador se quedó atónito. La comparación lo dejaba muy sorprendido.
* No te asombres – dijo el ermitaño, contemplando su reacción - ¿Acaso no comes?
* Sí, lo hago.
* También una vaca. Y dime, ¿no duermes?
* Sí, todos los días.
* Como una vaca. ¿Y no defecas?
* Lo hago.
* Como una vaca. Ya lo ves, eres como una vaca.

Entonces el buscador replicó:
* No lo creo.
* Ésa es la diferencia – dijo entonces el ermitaño – Que tú dudas y la vaca no. Si tu duda es inteligente y te ayuda a investigar la última realidad y hacerte uno con ella, entonces dejarás de ser como una vaca. De otro modo, amigo mío, tú y la vaca sois iguales... aunque las vacas suelen ser más pacíficas que los seres humanos. 

viernes, 4 de julio de 2014

21 días en Alta Lai


Hace unos días que he vuelto a casa tras casi todo el mes de Junio trabajando y conviviendo en las instalaciones de Alta Lai. Conocí estas instalaciones gracias a un amigo en la primavera de 2010 y me encantaron. En 2011 volví de nuevo a trabajar y como siempre disfruté los días e hice buenas amistades con grandes personas que allí trabajan. Han sido dos años sin volver por estar trabajando en otros proyectos y por fin este año tenía libre el mes de Junio para trabajar allí una vez más.


Que el sitio me tiene enamorado es fácil de comprobar, el libro Un filósofo de campamento está ambientado y basado en las actividades que allí realizamos. En los próximos meses empezaremos a desarrollar el proyecto de Filosofía de Aventura en colaboración con Alta Lai Extreme y Escolaire. Cada vez encuentro más beneficios en las actividades que podemos realizar en este lugar para aprender a disfrutar mejor de nuestra vida.

Este mes he estado durmiendo en mi tienda de campaña sobre el crashpad que utilizamos para amortiguar las caídas en la escalada en bloque. Llevaba pocas cosas en la maleta y aún así me han sobrado cosas que no he llegado a utilizar. Realmente vivir puede ser un asunto muy sencillo que no requiere de tantas posesiones, este ha sido uno de los aprendizajes que me traigo de nuevo. Hace tiempo que me fascina una frase que dice “Ya está todo dicho, pero resulta que nadie estaba escuchando y hace falta repetirlo todo”, esta frase me reconcilia con la repetición y con el habitual proceso de aprendizaje, olvido y recuerdo. Muchas cosas que creíamos ya sabidas y aprendidas las olvidamos si no las practicamos a diario y podemos tener nuevas oportunidades de recordarlas.


Ha sido un mes de recuerdos, de nuevos aprendizajes y refuerzo de algunos ya conocidos. La música, la música considero que es una de las grandes claves para disfrutar de la vida. Fascinante cómo nos mueve las emociones la música, cómo nos alcanza y cómo nos conecta. Disfrutamos los últimos días de un magnífico momento protagonizado por dos monitores que tocaban la guitarra y una monitora que nos regaló su voz. Un par de grupos de acampados se apiñaron en torno a los artistas y otros tantos responsables y monitores también nos dejamos arropar por la música. Pequeños momentos que te conectan con todo el arte que podemos aportar a la vida, esa belleza que los humanos podemos crear y regalar al mundo.


Volvimos a ser una pequeña gran familia, cuando nos cuidamos entre nosotros, cuando nos ayudamos y trabajamos juntos. Otro de los grandes placeres de la vida, disfrutar de tu trabajo y la relación con tus compañeros y tus clientes. Para mí es muy bonito el trabajo que allí hacemos, y una oportunidad que tienen los participantes de experimentar nuevas actividades, enfrentarse a retos y superar miedos. Hablo de nuestro trabajo en las alturas y entre cuerdas, donde puedes vivir cómo personas en crecimiento se enfrentan a sus miedos y los superan, cómo se atreven a lanzarse y cómo disfrutan las sensaciones de altura, de estar suspendidos en el aire por sólo una cuerda, de ser capaces de levantarse por sí solos si se caen en un puente entre árboles, de encontrar la manera de subir por una pared con o sin presas.


Aprenden a considerar el cansancio y el dolor como otras variables más, no como barreras insuperables. Hay mundo más allá del dolor y el cansancio, y descubren que son capaces de dar aún más de sí, descubren sus reservas de energía y su capacidad para seguir pese al cansancio y terminar la ruta o ascenso. Luego queda mirar atrás y ver todo lo que han superado, queda esa sonrisa de satisfacción, y me gustaría que quedara el recuerdo de un límite superado, un recuerdo que les aliente cuando se enfrenten a sus próximos retos.


La filosofía de aventura que proponemos no es nada complicado, es algo tan sencillo como pararse a pensar un poco sobre lo que acabamos de vivir, y sacar un aprendizaje positivo de ello. Algo que en montaña solemos hacer cuando acaba el día, cuando te curas las heridas, cuando haces balance del día y preparas el plan para el día siguiente. Algo que quizás no hace todo el mundo, y que siendo tan insultantemente sencillo transforma radicalmente la calidad de nuestra vida diaria.


Me quedan más aprendizajes y descubrimientos por compartir, y muchas ganas me traigo de seguir avanzando y aportando al mundo. Ganas que me traigo tras reencontrarme con amigos y conocer a nuevas personas con unas ganas tremendas de trabajar con sentido por aportar calidad al mundo, por hacer de este mundo un lugar más amable para todos, un lugar donde disfrutar y aprender, y hay mucho por hacer, mucho por disfrutar, mucho por VIVIR.

Seguimos sumando, seguimos disfrutando de este regalo diario que es la vida.