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viernes, 4 de julio de 2014

21 días en Alta Lai


Hace unos días que he vuelto a casa tras casi todo el mes de Junio trabajando y conviviendo en las instalaciones de Alta Lai. Conocí estas instalaciones gracias a un amigo en la primavera de 2010 y me encantaron. En 2011 volví de nuevo a trabajar y como siempre disfruté los días e hice buenas amistades con grandes personas que allí trabajan. Han sido dos años sin volver por estar trabajando en otros proyectos y por fin este año tenía libre el mes de Junio para trabajar allí una vez más.


Que el sitio me tiene enamorado es fácil de comprobar, el libro Un filósofo de campamento está ambientado y basado en las actividades que allí realizamos. En los próximos meses empezaremos a desarrollar el proyecto de Filosofía de Aventura en colaboración con Alta Lai Extreme y Escolaire. Cada vez encuentro más beneficios en las actividades que podemos realizar en este lugar para aprender a disfrutar mejor de nuestra vida.

Este mes he estado durmiendo en mi tienda de campaña sobre el crashpad que utilizamos para amortiguar las caídas en la escalada en bloque. Llevaba pocas cosas en la maleta y aún así me han sobrado cosas que no he llegado a utilizar. Realmente vivir puede ser un asunto muy sencillo que no requiere de tantas posesiones, este ha sido uno de los aprendizajes que me traigo de nuevo. Hace tiempo que me fascina una frase que dice “Ya está todo dicho, pero resulta que nadie estaba escuchando y hace falta repetirlo todo”, esta frase me reconcilia con la repetición y con el habitual proceso de aprendizaje, olvido y recuerdo. Muchas cosas que creíamos ya sabidas y aprendidas las olvidamos si no las practicamos a diario y podemos tener nuevas oportunidades de recordarlas.


Ha sido un mes de recuerdos, de nuevos aprendizajes y refuerzo de algunos ya conocidos. La música, la música considero que es una de las grandes claves para disfrutar de la vida. Fascinante cómo nos mueve las emociones la música, cómo nos alcanza y cómo nos conecta. Disfrutamos los últimos días de un magnífico momento protagonizado por dos monitores que tocaban la guitarra y una monitora que nos regaló su voz. Un par de grupos de acampados se apiñaron en torno a los artistas y otros tantos responsables y monitores también nos dejamos arropar por la música. Pequeños momentos que te conectan con todo el arte que podemos aportar a la vida, esa belleza que los humanos podemos crear y regalar al mundo.


Volvimos a ser una pequeña gran familia, cuando nos cuidamos entre nosotros, cuando nos ayudamos y trabajamos juntos. Otro de los grandes placeres de la vida, disfrutar de tu trabajo y la relación con tus compañeros y tus clientes. Para mí es muy bonito el trabajo que allí hacemos, y una oportunidad que tienen los participantes de experimentar nuevas actividades, enfrentarse a retos y superar miedos. Hablo de nuestro trabajo en las alturas y entre cuerdas, donde puedes vivir cómo personas en crecimiento se enfrentan a sus miedos y los superan, cómo se atreven a lanzarse y cómo disfrutan las sensaciones de altura, de estar suspendidos en el aire por sólo una cuerda, de ser capaces de levantarse por sí solos si se caen en un puente entre árboles, de encontrar la manera de subir por una pared con o sin presas.


Aprenden a considerar el cansancio y el dolor como otras variables más, no como barreras insuperables. Hay mundo más allá del dolor y el cansancio, y descubren que son capaces de dar aún más de sí, descubren sus reservas de energía y su capacidad para seguir pese al cansancio y terminar la ruta o ascenso. Luego queda mirar atrás y ver todo lo que han superado, queda esa sonrisa de satisfacción, y me gustaría que quedara el recuerdo de un límite superado, un recuerdo que les aliente cuando se enfrenten a sus próximos retos.


La filosofía de aventura que proponemos no es nada complicado, es algo tan sencillo como pararse a pensar un poco sobre lo que acabamos de vivir, y sacar un aprendizaje positivo de ello. Algo que en montaña solemos hacer cuando acaba el día, cuando te curas las heridas, cuando haces balance del día y preparas el plan para el día siguiente. Algo que quizás no hace todo el mundo, y que siendo tan insultantemente sencillo transforma radicalmente la calidad de nuestra vida diaria.


Me quedan más aprendizajes y descubrimientos por compartir, y muchas ganas me traigo de seguir avanzando y aportando al mundo. Ganas que me traigo tras reencontrarme con amigos y conocer a nuevas personas con unas ganas tremendas de trabajar con sentido por aportar calidad al mundo, por hacer de este mundo un lugar más amable para todos, un lugar donde disfrutar y aprender, y hay mucho por hacer, mucho por disfrutar, mucho por VIVIR.

Seguimos sumando, seguimos disfrutando de este regalo diario que es la vida.


sábado, 31 de agosto de 2013

Elige de qué te alimentas


La música alimenta el ánimo, la música alimenta el alma y el espíritu. Dicen que la comida alimenta el cuerpo, la lectura y la conversación alimentan la mente, y la música el alma. Aparte de ser lo que creemos, lo que pensamos, sentimos y expresamos, somos sobre todo nuestra atención.

Prestemos atención a lo que nos alimenta, lo que nos alimenta el cuerpo, atención a lo que comemos, muchas cosas nos quitan más de lo que nos aportan. Atención a lo que leemos, escuchamos y hablamos, dice un proverbio chino que los palos pueden lastimar la carne y las palabras pueden envenenar los huesos; no todo lo que escuchemos o leamos es cierto ni nos va a hacer bien, seamos selectivos, cuidemos nuestra mente, tomemos buenos alimentos. Seamos selectivos también con nuestros pensamientos, al fin y al cabo no son más que palabras que nos decimos a nosotros mismos, y también a veces, ni son ciertas ni nos hacen bien alguno.

Supongo que no os desvelo nada nuevo al decir que la música nos alimenta el ánimo, nos alimenta y modifica las ganas y el modo de vivir. Expresan y provocan sentimientos, y como en todo, elige de lo que te quieres alimentar: fiesta, tristeza, serenidad, alegría, acción, reflexión, trascendencia, ira, nostalgia... Elige también cómo quieres alimentarte, presta atención a lo que escuchas, descubre qué provoca en ti la música que escuchas y si es eso lo que quieres reforzar.


He conocido a muchas personas, muchos estilos y músicas. He conocido personas adictas a determinados tipos de música, y muchas personas que se han sorprendido de la variedad de música que escucho. Es sencillo, cada música alimenta y fortalece algo, y si no siempre comemos sólo pan, ¿por qué escuchar siempre lo mismo? Es como pensar lo mismo o leer siempre lo mismo. Nosotros tenemos la suerte de tener la dieta mediterránea y una de sus cosas buenas es que se basa en un poquito de todo, podemos hacer lo mismo con la vida, con la música y con las ideas. Anoche vi la película de La vida de Pi, me gustó el detalle del chico que estudia y aprende de varias religiones, me parece muy bien, lo llevo haciendo desde hace mucho tiempo, en todas hay verdades. De todo podemos aprender, de todas las religiones y filosofías, de todas las culturas, tradiciones y personas, en todas partes podemos encontrar algún mensaje bueno para nosotros.

Igual que nos sienta mejor comer un poco de todo, aprendamos un poco de todo, escuchemos un poco de todo. Y sí, nuevamente, seamos selectivos, igual que el otro día le contaba a una amiga que no hace falta ir lamiendo charcos por la vida para demostrarnos lo fuertes que somos y lo fuerte que tenemos el sistema inmunológico, no seamos tontitos, no vayamos comiendo mierdas y tóxicos, por muy interesantes sabores que tengan. Todos sabemos lo que nos hace bien y sospechamos lo que nos hace mal, pues seamos selectivos con lo que nos alimentamos. Seamos selectivos con lo que comemos, lo que pensamos, lo que leemos, lo que escuchamos y las personas con las que nos relacionamos. Todo lo que incluimos en nuestra vida nos refuerza o debilita algo, escojamos las mejores piezas a nuestro alcance.


Hace mucho tiempo viajaba diariamente con una persona que sieeeeempre tenía Kiss FM en el coche, bien, la primera semana sin problema, no pasa nada por un poco de dulce y pastel en la vida. A partir de esa semana empecé a entender a esa persona, no me extrañaba la vida que llevaba, viviendo en un mundo rosa pastel, empalagoso como nada en el mundo. Todo lo que le pasaba en su vida era tan pasteloso como Kiss FM, no me extraña, no vivía en otro mundo! Como ya compartí en la primera entrega de somos lo que creemos, el hábito SI hace al monje, de lo que te rodeas te alimentas y te transforma. Y no, Kiss FM no te alimenta de amor, o eso me parece a mí, te alimenta del pastelismo de la vida, para mí el amor es otra cosa.

No sé si como todos los jóvenes, yo pasé mi etapa anarquista radical, escuchaba y vivía mi música de rabia y protesta, veía la vida como una lucha constante. Luego, nuevamente gracias a mi primera novia (cuánto aprendí de ella :) ¿cómo no voy a sentir admiración por las mujeres? Fuentes infinitas de aprendizaje!) descubrí otras músicas y otras maneras de vivir y ver la vida. A partir de ahí creo que siempre he sido bastante receptivo y abierto a dar un par de oportunidades a músicas que desconozco, creo que cada música tiene su momento y su efecto en nosotros, me parece muy inteligente servirnos de ello. Incluso he llegado a escuchar a Bisbal, y al final le cogí gustillo a la canción del mundial, sonaba muchas mañanas antes de abrir el Decathlon y lo tengo asociado a ese momento en el que todo está ordenado, limpio y listo para empezar el día. Ese momento de calma que precede a la tormenta, cuando puedes trabajar tranquilo codo con codo con tus compañeros, preparándonos para la horda de consumidores que nos iba a invadir en breve... Sin duda en mi mente la vida es mucho más épica, yo no colocaba forros polares en las estanterías, yo construía muros con ladrillos de colores y desplegaba mi arte. No colocaba skis, presentaba y ordenaba lanzas, no colocaba chaquetas y pantalones sino armaduras para la aventura, jajajaja. En fin, maneras de hacer más emocionantes nuestro día a día :)

Quienes corren o hacen deporte tienen su música para ello, hay quienes tienen música para leer, para salir de fiesta, para escribir, para conducir, para los momentos más íntimos... ¿tenemos música para animarnos? ¿Somos conscientes del efecto que tiene cada música en nosotros? ¿Y nos dejamos manejar por eso, o lo utilizamos como una herramienta a nuestro servicio?


Yo escucho por las mañanas El Gallo Máximo de Máxima FM, sí, lo sé, para los que tengáis una imagen Zen y mística de mí sé que no me pega, ya, pero me gusta. Me gusta el ánimo que transmite Dani Moreno, el tío realmente disfruta con su trabajo y transmite buen rollo, su risa es contagiosa y él llega a llorar de la risa en el estudio. Me gusta esa energía y es la que elijo para levantarme y empezar el día. No salgo de fiesta, por tanto yo no tengo asociada esa música a noches de desparrame y drogas. Asocio esa música a movimiento, a energía, y no todas, porque como en todo, hay temas que no me gustan y otros que me gustan más. Unos que realmente transmiten acción y otras que sólo me transmiten desparrame y golfeo. Imagino que lo mismo pensarán algunos del reggeton o como se escriba.

Ayer volví a escuchar a Marwan y algunos otros cantautores, me gustan los cantautores, pero también en su momento. Hay música de cantautores algo bohemios, y para mí lo bohemio mezcla pena, tristeza y romanticismo, nostalgia quizás. Como en todo, hay cantautores y canciones más alegres y desenfadadas, no hay más que escuchar a El Chivi por ejemplo, jajajajaja. Yo no quiero vivir la nostalgia, no quiero llorar a lo que no pudo ser, para mí es muy cierta la frase Si lloras por no poder ver el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas. Pienso que vivo bastante hacia delante, que el pasado está bien, mola volver a los recuerdos, cuando no tienes nada mejor que hacer ahora. Por eso elijo la música que me impulsa hacia delante, la que me llena de ganas de comerme el mundo, alimentando al niño que todos llevamos dentro, niñ@s que se iban a comer el mundo cuando todo era un patio de recreo, no sé en qué momento olvidamos que la vida es un patio de recreo...

Entiendo la manera de ver la vida que tienen algunas personas con las que me relaciono en función de la música que escuchan, lo que leen y lo que hacen. Queramos o no, tendemos a ser un poquito monotemas, algunos son fanáticos de un par de cosas en su vida y todo gira en torno a ello y sólo ven el mundo a través de ello. Otros juegan a salir de su zona de confort y la hacen más grande probando nuevas maneras de ver la vida. Resumiendo mucho la reflexión de hoy, Elige de que te alimentas, presta atención al efecto que tienen las ideas, la comida, las personas y la música sobre ti, y escoge aquello que mejor te sienta, construye tu mundo! :)

A disfrutar la vida!! Infinitas posibilidades!! :)

Ah!, todo esto viene a raíz de escuchar a este grande en Máxima FM, muuuuy grande el tipo!! :)