jueves, 25 de julio de 2013

Filosofía de Aventura - Parkour

Muchas personas no encuentran atractiva la filosofía, eso de leer libros de antiguos pensadores que se perdían ellos solos en sus pensamientos y palabras extrañas... Frases y párrafos que hay que leer más de una vez para conseguir entenderlo... No pinta muy divertido, y para los jóvenes quizás menos aún...

El caso es que la filosofía forma una parte muy importante de nuestra vida aunque no lo sospechemos siquiera. Si supiéramos cómo y cuánto nuestros pensamientos influyen en nuestras emociones, y en la manera de disfrutar nuestra vida o padecerla, quizá les prestáramos más atención y aprendiendo a pensar mejor consigamos vivir mejor. Sobre esto va a tratar este espacio, y como estamos entre montañeros, relacionaremos la filosofía con las montañas, con las actividades de aventura.

¿Qué beneficios obtengo yo, o mis hijos de la montaña y las actividades de aventura? Siempre voy a hablar de mi propia experiencia, de lo que yo vivo y reflexiono, de lo que observo y consigo entender.

Somos animales, somos monos sin pelo, somos seres de la naturaleza, muchos “condenados” a vivir en un medio alejado de la naturaleza, de la tierra, del verde, del agua. Normal que los madrileños estén atacaos de los nervios y todos los findes invadan masivamente La Pedriza y la sierra de Madrid en general. Cuando vivía en Madrid notaba como mi estado de ánimo se veía afectado por la ciudad y su estrés, necesitaba salir al verde, respirar otros aires, vivir a otro ritmo. El monte, la montaña, la naturaleza, tiene su propio ritmo de vida, y al entrar en estos espacios su ritmo nos invade y nos calma. ¿Qué os voy a contar que no hayáis experimentado vosotros?

En mis casi diez años trabajando con adolescentes, he observado también efectos curiosos que tienen las actividades de aventura sobre la actitud y personalidad de quienes los practican.

Tengo mi propia teoría o hipótesis al respecto, creo que el cerebro de un escalador, y en este caso también el de un practicante de parkour, no es el mismo que el de una persona que no realiza estas actividades. El parkour es esta actividad de correr por las ciudades, y ahora también por la naturaleza, saltando obstáculos y haciendo piruetas. Se puso de moda tiempo atrás con la película Yamakasi, se puede ver en varios anuncios de la tele y en la mayoría de las escenas de persecuciones a pie de las películas. Quienes practican parkour reciben el nombre de “Traceur”, palabra francesa que significa algo así como trazador, de recorridos se entiende.


Bien, os expongo mi teoría, ¿Cómo se enfrenta un escalador al fracaso?

Cuando escalamos, escalamos y llegamos a la cadena o el top del bloque, sí, eso a veces; pero lo que hacemos todos los días, es seguramente caer unas cuantas veces. Al menos en mi caso es así, cuando hago bloque voy a caerme tropocientas veces, y termino los bloques unas cuantas veces. La escalada para mí es una exposición constante al fracaso, un entrenamiento para la frustración. Voy a caerme, a fracasar, a no conseguir mi propósito, siempre que mi propósito sea encadenar al primer pegue. Y estoy acostumbrado a eso, no suelen salirnos los proyectos a la primera, tienen un número de pegues, un número de intentos; y si no nos lesionamos, cada pegue cuenta, cada intento, cada fracaso, suma y nos acerca más al éxito.

Para un escalador un fracaso no significa el fin del proyecto, un fracaso es una parte más que habitual del proceso de alcanzar el éxito. Para los escaladores va como un guante la frase que dice, “Inténtalo, fracasa, no pasa nada, inténtalo de nuevo, fracasa de nuevo, fracasa mejor, y así hasta que lo consigas”. Un escalador no se derrumba frente al fracaso, está habituado a ello, y sabe cómo gestionarlo, cómo hacer para fracasar mejor en el próximo intento.

Un traceur, el practicante de parkour, corre por los obstáculos que encuentra en su recorrido, salta sobre ellos utilizando una de las múltiples piruetas que tiene dominadas. Se entrenan para realizar las acrobacias una y mil veces hasta que las tienen dominadas de manera aislada y pueden usarlas entonces en sus recorridos. Bien, de aquí podemos sacar muchas conclusiones interesantes, pero hoy vamos a centrarnos en un asunto, los obstáculos. Para el parkour, el arte del desplazamiento, son necesarios los obstáculos!! Sin obstáculos, sin dificultades, no hay arte del desplazamiento!! Como bien dice otra frase: “Jamás un mar en calma hizo experto a un marinero”, necesitan esos obstáculos. Esas dificultades en su camino que ellos utilizan como trampolines, como oportunidades de lucirse, poner a prueba lo aprendido y dar lo mejor de sí mismos.

¿Cómo creéis que se enfrentan entonces un escalador y un traceur a los fracasos y los obstáculos de la vida diaria? ¿Cómo enfocan esos fracasos y esos obstáculos en su vida? ¿Como algo absoluto e insuperable? ¿Como partes del proceso para alcanzar su propósito? ¿Como oportunidades de lucirse y dar lo mejor de sí mismos?

¿Podemos nosotros servirnos también de esta manera de pensar, de estas filosofías, para vivir mejor nuestra vida? A por ello!! A disfrutar la vida!! :)

Originalmente publicado en Diario Mistral - Filosofía de Aventura

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