¿Hasta qué punto vivimos para nosotros
o para contarlo a los demás? Viva la contradicción porque aquí
ando contándoos mi vida. Más como bien dice la frase, "no comparto
mis pensamientos para convencer a nadie, sino para mostrar a quienes
piensan igual que no están solos". Y así poder localizarnos y
reunirnos, que la vida compartida sabe mejor ;) Acabo de volver de
una semana de vacaciones, conviviendo en casa de unos amigos y
teniendo muchas conversaciones interesantes con varias personas. Lo
curioso es que hoy pensaba que me han faltado fotos para inmortalizar
estos momentos. Me he sorprendido pensando esto y me he parado a dar
unas cuantas vueltas a esta idea. Supongo que como personas
inteligentes y astutas ya os habréis dado cuenta de esta tendencia a
hacer fotos de todo lo que hacemos. ¿Son para nosotros o para los
demás? ¿Hacemos fotos de lo importante o lo atractivo?
Hace poco más de dos años que existe
este blog, y aquí he compartido muchos de mis aprendizajes y
reflexiones sobre las cosas que observo en la vida. Como
perfeccionista en rehabilitación que soy, observo otros blogs y su
evolución, intento mejorar cualquier cosa que haga y para ello
aprendo de los demás, sus aciertos y sus errores. Y como en la
educación, creo que estamos cambiando muchas cosas. Antes el
conocimiento era algo preciado y valioso que bien valía el esfuerzo
invertido para alcanzarlo, hoy en día los formadores tenemos que
pelear por la atención de los aprendices a los que muchas veces les
resulta mucho más atractivo cualquier otra cosa. Esto nos ha llevado
a tener que emplear técnicas propias de publicistas, de
profesionales de la venta y el entretenimiento para hacer atractivos
los conocimientos que ofrecemos. ¿Sucede que ya no apreciamos lo
valioso sino lo atractivo?
Leía hace tiempo, que “ya no leemos,
escaneamos” y desde entonces observo en los blogs y medios de
comunicación un gusto por los párrafos cortos y los subrayados para
dirigir y conservar la atención del consumidor o usuario. Lo adopto
porque creo que es cierto, devoramos información a gran velocidad
intentando localizar sólo aquello que nos interesa. Y esto es una
habilidad que procuro enseñar a mis aprendices, a localizar lo importante y descartar lo prescindible. Supongo que saber determinar
qué cosas pertenecen a cada grupo es una muestra de madurez.
Me gustan las nuevas tecnologías, las
novedades, y procuro estar un tanto al día y no quedarme anticuado.
Me encanta la adolescencia, esta etapa de la vida en la que te
separas de la unidad familiar para empezar a crear tu identidad y es
entonces cuando, para mí, tienen lugar los mayores aprendizajes
asociados a la experimentación por uno mismo. Me encanta descubrir y
aprender cosas nuevas, supongo que seguiré siendo adolescente de por
vida según mi propia definición. Madurar es algo que da la
experiencia y no la edad, por tanto podemos conservar un espíritu
adolescente de aprendizaje y descubrimiento y viajar con una mochila
llena de experiencias y por tanto madurez.
Desde esta situación observo los
comportamientos y aspiraciones de las personas con las que me
relaciono, para comprender, para aprender de la vida y las personas.
Alucino con las “nuevas” tendencias, ya no tan nuevas y bien
instauradas, como los “selfies”, el twitear a todas horas lo que
estás haciendo o comiendo (sin importar si es algo reseñable o no,
cierto o no, relevante o no...). Observaba en vacaciones a los
turistas con los palos de selfies posando para la foto y corriendo a
continuación hasta el nuevo “check-point” donde hacerse la
siguiente foto. Me preguntaba hasta qué punto estaban viviendo su
vida o consumiendo experiencias sin saborearlas. ¿Y yo? ¿Hasta que
punto estoy saboreando la vida? ¿O la estoy consumiendo y guardando
recibos y recuerdos de lo “vivido” velozmente? Porque esto es lo
que más importa, lo que nosotros hacemos con nuestra vida.
Observo a las personas en busca del
Amor, de la Felicidad, del sentido de la vida... Muchas personas
dicen viajar para “encontrarse a si mismas” y curiosamente lo
hacen mediante viajes hacia destinos exóticos y de moda. Parece ser
que últimamente muchos españoles se encuentran a si mismos en la
India... como hay películas de americanos que se encuentran en la
India nosotros no vamos a ser menos... Creo que la India es un lugar
con una gran tradición espiritual, que está muy bien, pero también
pienso que podemos encontrarnos a nosotros mismos en Badajoz que está
más cerca y es más barato, lo que pasa es que no queda tan cool
poner eso en tu facebook o twitter... Hay una opción incluso mejor,
créeme, eres la persona que se refleja en cualquier espejo en el que
te mires, no hace falta que vayas a buscarte mucho más lejos.
Pienso que esto de buscar mola, es como
viajar, lo bueno de viajar es tener la sensación de que vas hacia
algún lugar, que tienes un objetivo que vas a alcanzar. Y esto es
algo que nos encanta, tener objetivos y alcanzarlos, por eso viajar
triunfa. Y por eso vendernos que tenemos que buscar cosas también
triunfa y se acepta fácilmente sin cuestionar la búsqueda, queda
bien incluso, “estoy en la búsqueda más importante de mi vida,
estoy buscándome a mi mismo”. Seguro que me estoy contradiciendo y
en algún momento me habré pronunciado a favor de buscarse a uno
mismo, a ser posible a la luz de una farola ;)
Últimamente me parece que esto de
buscarse a uno mismo es otra trampa de la felicidad, algo para
mantenernos en marcha constante, una marcha contra reloj en la que
cada vez es más tarde para encontrarse, cada día que pasa sin
encontrarnos nos urge más y nos apresuramos y esforzamos más en
ello pensando que así encontraremos la felicidad que nos falta. Y en
ningún momento nos hemos planteado si esta es la mejor manera de
alcanzar lo que queremos, o simplemente es la que está de moda
ahora, la que más personas hacen y ven bien, la más atractiva y
aceptada socialmente... Y mientras estamos tan centrados en esta
búsqueda vital, la vida nos va pasando de lado, sin saborearla,
porque aún no nos hemos encontrado, y hasta entonces no podremos
disfrutar realmente de la vida.
Y en este mundo consumista hemos
conseguido comprarnos otra trampa más, ahora resulta que nos vamos a
encontrar en algún momento, seremos un artículo más en una
estantería o un escaparate y entonces nos reconoceremos... ¿y luego
qué? ¿Qué buscaremos luego? ¿Ya podremos ser felices para
siempre? ¿como en las películas que acaban justo cuando se
encuentran? ¿En serio va de esto la Vida? ¿De buscarse a uno mismo,
nuestro trabajo, nuestra casa, nuestra pareja...?
No digo que esta opción no valga para
alguien, seguramente sí valga, sólo digo que en mi experiencia esto
no vale para muchas personas, por un detalle muy sencillo: cambiamos
a diario. Lo que era ideal para nosotros hace 5 años muy
posiblemente ya no lo sea hoy porque desde entonces hemos cambiado, y
ya no digamos si hablamos de personas y no objetos o profesiones. La
única constante en la vida es el cambio, lo que es estable y no
cambia está muerto. Por eso yo apuesto más por los procesos antes
que por los objetos terminados y estables. Prefiero crear a
encontrar, y disfrutar todo el proceso, con sus fallos, con sus
aciertos, con sus cambios, con sus mejoras, con sus innovaciones,
Pura Vida! :)
Y aquí lo dejo, que cada uno saque sus
conclusiones y haga con su vida lo que quiera. Cada cual que escoja
la opción que más le guste. Mucho camino por disfrutar! :)








