jueves, 25 de diciembre de 2014

Felicidad y dinero

Todos hemos oído decir que el dinero no da la felicidad, pero que produce una sensación tan parecida que es fácil confundirla, o que preferimos llorar en un Ferrari... Quizás la más adecuada de las frases que relacionan felicidad y dinero sea aquella que dice “El dinero no trae la felicidad, pero la miseria tampoco”. Hace tiempo que reflexiono sobre la felicidad y su relación con el dinero. Muchas personas, jóvenes sobre todo, han llegado a relacionar rápidamente ambos conceptos, y si bien pueden tener puntos comunes, no creo que estén estrechamente relacionados.


Esto es fácil de ver si nos remontamos un poco en el tiempo, la acuñación de la moneda se sitúa en el siglo 6 o 7 antes de Cristo, por lo cual el concepto de dinero entonces tiene menos de 3000 años... y digo yo que antes de que existiera el dinero las personas también eran felices o infelices... ¿con qué lo relacionaban entonces?

Sobre la felicidad hablaremos mucho, pues siendo uno de los objetivos principales del ser humano, consciente o inconscientemente, creo que es bastante interesante y es un concepto muy amplio y con muchos matices. Sirva decir que no existe una única felicidad, incluso no existe una única felicidad por persona, pues supongo que nosotros mismos habremos experimentado diferentes tipos de felicidad a lo largo de nuestra vida y podamos quizás identificar de manera clara al menos 3 felicidades diferentes. Hoy nos vamos a centrar en la relación que puede existir entre felicidad y dinero, o lo que más curioso me resulta, ¿por qué hay quienes pretenden utilizar el dinero como indicador de felicidad?

De las cosas que he observado que más satisfacción nos reporta a los seres humanos es la sensación de avance y progreso, nos gusta sentir que mejoramos, que crecemos, que avanzamos, que nos superamos. Quizás sea una manera de entender que estamos empleando adecuadamente nuestro tiempo de vida. De los motivos mayoritarios de hastío y abandono en el trabajo o en los estudios es la sensación de aburrimiento por no avanzar, no aprender nada nuevo, no progresar. Y aquí es donde creo que el dinero le ganó un pulso a la felicidad, el dinero es fácilmente cuantificable.


Puedo contabilizar al detalle cuánto dinero tengo, y puedo seguir midiéndolo a medida que pasa el tiempo. Si un mes tengo más dinero (o menos deudas) que el mes anterior, siento que avanzo en ese campo, si cierro un año con más dinero que el año anterior puedo creer que el año ha sido mejor y sentir que progreso. O puede que no tenga relación alguna con la calidad de mi vida, pero al menos hay unos números que puedo comparar y analizar, tengo unos datos a los que referirme. La felicidad, hoy por hoy, creo que tiene un pequeño inconveniente para ser medida, o al menos no he encontrado aún la manera de medir mi felicidad para saber si hoy soy más feliz que ayer, si esta semana más que la pasada, que el mes anterior, o que hace dos años. ¿También os pasa a vosotros o sabéis cómo medir la felicidad?

Químicamente podemos medir la felicidad tomando muestras de sangre y contabilizando endorfinas, hormonas y neurotransmisores que tan de moda están ahora como la serotonina, la feniletilamina o la oxitocina. También podemos analizar qué zonas del cerebro presentan mayor actividad o desarrollo y relacionarlo con el bienestar, satisfacción y felicidad, pero no creo que todos tengamos al alcance estas herramientas a diario, quizás en un futuro sí podamos tenerlas y llevar un registro de nuestros niveles medios de serotonina diarios.

Si seguimos esta línea de pensamiento quizás podamos ver que nuestra felicidad no es tan fácil de contabilizar y gestionar como el dinero, y tristemente creo que es por eso que muchas personas han decidido orientar sus vidas en torno a algo más controlable como es el dinero. Supongo que no hace falta que diga que es excepcionalmente raro que esas personas sean las más felices que conocemos y normalmente son las que mayores tasas de decepción, depresión y suicidios presentan.


Esto también creo que es debido a la publicidad y la idea de felicidad que nos venden, como ya hemos comentado en la entrada Invertir en felicidad, publicidad, insatisfacción y consumo están muy relacionados. Seguiremos reflexionando sobre la felicidad en futuras entradas como Copiando felicidad y Crear o encontrar la felicidad.


Recuerda que no vivimos la vida tal y como es, sino que vivimos la vida tal y como nos la explicamos a nosotros mismos, es lo que en psicología se llama pauta explicativa. Cambiando nuestra manera de pensar cambiamos nuestra vida, y eso siempre está a nuestro alcance :) Feliz caminar!

martes, 18 de noviembre de 2014

Encontrar pareja por foto

Una de las cosas que me resulta muy curiosa de las páginas de búsqueda de pareja por internet es la importancia que le dan a las fotos que sube cada usuario; eso y las fotos que subimos a nuestras redes sociales. A lo largo del día entro en contacto con muchos perfiles desconocidos a través de diversas redes sociales y lo primero que veo es el nick que han elegido y la foto de perfil que tienen, es curioso cómo nosotros solos nos organizamos en grupos y nos afiliamos a diferentes tribus. Otro día reflexionaré sobre ello, hoy voy a compartir un par de ideas que ya he compartido esta mañana con mis alumnos sobre la importancia de la imagen en esta sociedad que estamos sosteniendo.


A la hora de escoger posible pareja, ¿Hacemos un filtro estético? ¿Descartamos algunas personas por su físico o la foto que nos muestran? ¿Y somos por ello superficiales? ¿Eso es malo? Hace tiempo que le doy vueltas a la importancia estética, al físico y la imagen de las personas. Supongo que muchos ya seremos conscientes de que el físico normalmente es algo que se pierde con la edad, tiende a ir deteriorándose y por tanto basar nuestras decisiones en algo caduco y temporal no parece lo más inteligente. No obstante, y perdonadme si me equivoco, creo que todos hacemos de manera consciente o inconsciente un filtro estético, físico y superficial, por el sencillo motivo de que la apariencia externa suele ser lo primero que podemos conocer de otra persona. Bienvenidos una vez más a las reflexiones obvias que tanto me gustan.


Hace unos días reflexionaba sobre la posibilidad de poder descubrir en la cara de las personas si son amables, si son depresivos, amargados de la vida, histéricos, adictos a la tele basura, conciliadores, divertidos, optimistas, adictos al gimnasio, incapaces de vivir sin su madre... ¿Sería genial poder obtener esa información con sólo mirar a la cara de una persona? No es una idea original mía, hace mucho que se pretende llegar a ello y se utiliza en los procesos de selección de personal. Algunas de estas características nos podrían aportar muchísima información relevante para nuestra elección de pareja potencial. Algunas cosas sí que podemos deducirlas de sus gestos o expresiones, muchas cosas podríamos apreciarlas en apenas unos minutos de conversación. Supongo que en esto radica parte del éxito de los eventos de citas rápidas, en cinco minutos de conversación podemos aplicar nuestros filtros más relevantes y hacernos una idea general de la persona con la que estamos tratando.


La semana pasada leía que una de las diferencias entre la vida de los veintitantos años y la de los treinta y tantos es que dejamos de buscar parejas a las que les gusten las mismas películas o música que a nosotros por empezar a buscar parejas que compartan el mismo plan de vida o valores. Por las experiencias de mi entorno añadiría la bonificación de simplemente “tener un plan de vida”, creo que somos muchos los que estamos perdidos sin plan, ni boceto, ni líneas generales... Y parece que otros muchos tienen toda su vida planeada al dedillo con los puntos de control y las paradas para repostar. Hace tiempo yo era uno de esos, creía tener mi vida planificada a la perfección (al menos en líneas generales) y estar siguiendo el plan según lo establecido. Cuando crees tener todas las respuestas, llega la vida y te cambia las preguntas. Lo bueno es que los valores suelen ser pilares en los que seguimos cimentando nuestra persona y aguantan cualquier remodelación del plan anterior.


Volviendo a nuestro filtro estético primario, ¿este filtro superficial nos ayuda o nos entorpece? Pues como siempre, la respuesta es: depende. Depende de cómo lo usemos, de lo estrictos que seamos con ello, y con lo bien que nos haya servido hasta la fecha. En mi caso me gustan las sonrisas bonitas, quiero creer que es algo que resiste el paso de la edad. No las sonrisas falsas tipo Pan American que sólo alcanzan los labios y con suerte los dientes, hablo de las sonrisas de verdad, las que brillan en los ojos. Es algo externo que nos ofrece un poco de información interna, la sinceridad, la facilidad, si tiene costumbre de sonreír... huyo de personas que no tienen arrugas en los ojos ¿cómo viven su vida para no sonreír? Otra de mis manías curiosas esta provocada por mi pasión por la escalada, me fijo en los brazos de las personas, no puedo evitarlo, lo hago de manera inconsciente. Me fijo en los codos, manos y hombros, y automáticamente valoro si escalan o serían capaces de hacer dominadas. Hace diez años que me pasa y me sorprendí bastante al darme cuenta de ello. Una vez me presentaron a una chica guapísima y al ir a darle dos besos le tomé el codo y me quedé helado, “Con este codo tan pequeño no puede con su propio peso! Esta chica no escala ni hace nada con sus brazos!” Mi vida es así de cómica. ¿Cuáles son vuestros filtros superficiales y que información relevante interna os aportan?


La entrada de hoy es para romper una lanza a favor del filtro superficial, simplemente porque es lo primero a lo que tenemos acceso. No nos consideremos superficiales por valorar la apariencia de una persona, también forma parte de la persona, creo que es hipócrita decir que el físico no tiene importancia. Como en todo, cada persona ajustará la importancia que tiene la apariencia en su escala de valores y actuará en consecuencia. Así que sí, las fotos y la apariencia nos van a ayudar a conocer a las personas, podremos saber cuánta importancia le concede cada persona a la estética. Las fotos que escogen mostrar también nos hablarán de eso mismo, la imagen que quieren mostrar al exterior, no necesariamente lo que son, sino lo que quieren ser. No nos llevemos a desengaños, lo que vemos es lo que vemos, no lo que es.



Seguiremos coleccionando ideas que nos sean útiles para este propósito, feliz camino! :)

Puedes ver todas las entradas relacionadas con pareja pinchando aquí.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Acepta la base del cubo

He terminado de leer “Los 88 peldaños del éxito” de Anxo Pérez. Es un libro que me ha gustado mucho, me gusta la manera que tiene de organizar los aprendizajes más relevantes de su carrera en peldaños, algunos los considero verdaderas perlas de esta verdad universal que voy coleccionando. Conocí a Anxo por su método para aprender chino, 8belts.com. En su libro nos anima a compartir algunos de sus peldaños, por ello hoy quiero compartiros el peldaño 72, titulado “Acepta la base del cubo”. Es un peldaño breve, y me parece que explica muy bien una fuente de insatisfacción constante en la vida de muchas personas que no han sabido asimilar esta realidad, yo entre ellos, creo que a partir de ahora la calidad de mi vida será aún mejor :)


Si hay algo indudable de la figura geométrica que constituye el cubo es que siempre tiene una base y esa base siempre es su lado inferior. Representa el lado negativo de las cosas. Si en algún momento ese lado inferior te disgusta, podrás darle una patada y hacer que rote para que su lado más bajo deje de serlo, pero su lugar será ocupado por otro. Es imposible eliminar la cara de abajo. Puede ser sustituida pero no eliminada.

Eso mismo sucede en la vida con nuestra pareja, con nuestro trabajo, con nuestros proyectos, con nuestras vivencias y experiencias, con cada año nuevo que arranca. Siempre vienen con un lado inferior, negativo, que no puede ser cambiado, sino sólo aceptado. Al igual que el cubo, todo en la vida tiene su lado inferior, pero también al igual que el cubo, todo tiene su lado superior.

Los que triunfan en la vida son los que no ven ni sólo el superior ni sólo el inferior, sino ambos. Buscan el lado superior para motivarse y son conscientes de la existencia del inferior desde el primer momento en el que entran en contacto con su cubo personal. No se dejan abatir por él, sino que lo aceptan. En definitiva, toman a cada persona, situación, idea o plan igual que tomarían un cubo; son conscientes de que todo tiene su lado superior y que éste debe ser encontrado, y que todo tiene su lado inferior y que éste debe ser aceptado.

Deja de hacer rotar el cubo para eliminar su base. Hacerlo no la elimina. Sólo la cambia de sitio.

Acepta el lado inferior del cubo
y disfruta de sus cinco lados restantes
#88peldaños


¿Os ha pasado alguna vez? ¿Alguien ha intentado encontrar cubos sin cara negativa o inferior? La historia de mi vida hasta ahora, esa búsqueda de la extrema perfección ideal donde nada es negativo. Creo que me hará bien empezar a asimilar que todo en la vida tiene su cara luminosa y su sombra, por muy fina que cortemos la lámina siempre tendrá dos caras :) Feliz día!