domingo, 1 de marzo de 2015

Belleza interior un valor en alza

Llevo unos días reflexionando nuevamente sobre el concepto de belleza, algo mucho más difícil de explicar que la verdad pues es totalmente subjetivo y personal. Al margen de esto, reflexionaba sobre la belleza estética o externa y la belleza interior, y me vino a la memoria una historia que leí una vez, una historia que quizás ya conozcáis. Supuestamente es un anuncio real que apareció hace unos años en el apartado financiero de un diario de USA: Una mujer escribió pidiendo consejos sobre cómo conseguir un marido rico y lo mejor de la historia es que un tipo le dio una respuesta bien fundamentada. Gracioso y muy instructivo, gracias a esto me quedaron más claras un par de ideas claves de inteligencia financiera. Os transcribo la noticia tal y como la encontré:


BUSCANDO MARIDO RICO EN NEW YORK

El anuncio de ella:
“Soy una chica hermosa de 25 años, bien formada y tengo clase. Quiero casarme con alguien que gane como mínimo medio millón de dólares al año. ¿Tienen en este portal algún hombre que gane 500.000 dólares o más? Quizás las esposas de los que ganen eso me puedan dar algunos consejos. Estuve de novia con hombres que ganan de 200 a 250 mil, pero no puedo pasar de eso, y 250 mil no me van a hacer vivir en el Central Park West. Conozco a una mujer, de mi clase de yoga, que se casó con un banquero y vive en Tribeca, y ella no es tan bonita como yo, ni es inteligente. Entonces, ¿qué es lo que ella hizo y yo no hice? ¿Cómo puedo llegar al nivel de ella?”

Respuesta de un millonario:
“Leí su consulta con gran interés, pensé cuidadosamente en su caso e hice un análisis de la situación. Primeramente, no estoy haciéndole perder tiempo, pues gano más de 500 mil por año. Aclarado esto, considero los hechos de la siguiente forma: Lo que usted ofrece, visto desde la perspectiva de un hombre como el que usted busca, es simplemente un pésimo negocio. He aquí los por qué: Dejando los rodeos de lado, lo que usted propone es un simple negocio: usted pone la belleza física y yo pongo el dinero.

Propuesta clara, sin recovecos. Sin embargo existe un problema. Con seguridad, su belleza va a decaer, y un día va a terminar, y lo más probable es que mi dinero continúe creciendo. Así, en términos económicos, usted es un activo que sufre depreciación y yo soy un activo que rinde dividendos. Usted no sólo sufre depreciación, sino que, como ésta es progresiva, ¡aumenta siempre!. Aclarando más, usted tiene hoy 25 años y va a continuar siendo linda durante los próximos 5 a 10 años; pero siempre un poco menos cada año, y de repente, si se compara con una foto de hoy, verá que ya estará envejecida. Esto quiere decir, que usted está hoy en ‘alza’, en la época ideal de ser vendida, no de ser comprada. Usando el lenguaje de Wall Street, quien la tiene hoy la debe de tener en ‘trading position’ (posición para comercializar), y no en ‘buy and hold’ (compre y retenga), que es para lo que usted se ofrece…


Por lo tanto, todavía en términos comerciales, el casamiento (que es un ‘buy and hold’) con usted no es un buen negocio a mediano o largo plazo, pero alquilarla puede ser en términos comerciales un negocio razonable que podemos meditar y discutir usted y yo. Yo pienso que mediante certificación de cuán ‘bien formada, con clase y maravillosamente linda’ es, yo, probable futuro locatario de esa ‘máquina’, quiero lo que es de práctica habitual: Hacer una prueba, o sea un ‘test drive’ para concretar la operación. En resumidas cuentas: como comprarla es un mal negocio, por su devaluación creciente, le propongo alquilarla por el tiempo en que el material esté en buen uso.

Esperando noticias suyas, me despido cordialmente.
UN MILLONARIO QUE POR ESO ES MILLONARIO”

Esta noticia me gustó en su momento, y me parece que es de una realidad cruda y muy notable, y creo que podemos aprender mucho de ello. Sin duda la belleza externa se deteriora, en unos casos de modo más acelerado o notable que en otros, pero lo que está claro es que se agota. Siendo sensatos y con un poco de visión de futuro, parece obvio que no debemos dejarnos guiar en nuestras decisiones de futuro por un factor tan caduco como la belleza exterior. Es algo que conviene disfrutar y apreciar en su momento, y darle la importancia que tiene por el tiempo que perdura. No entro a valorar la manera de gestionar la pérdida de nuestra belleza externa, supongo que cada cual tendrá sus estrategias para ello, negar lo evidente creo que no es una buena técnica de ningún modo.


¿Debemos apenarnos por esto? ¿Intentar evitarlo, ocultarlo o retrasarlo? Cada cual que actúe como considere, en mi caso prefiero localizar campos a desarrollar con una evolución más amable. Y así considero a la belleza interior, creo que es un valor en alza, es algo que podemos desarrollar y mejorar con el paso del tiempo, no es algo que se marchita y caduca. La belleza interior puede ser la suma de actitudes, gestos y acciones de una persona para con nosotros y los demás que nos hacen apreciarla y querer tenerla cerca, no es algo que se deteriore con el tiempo, es algo que puede mejorar con la práctica a través del tiempo. Algo en lo que siempre podemos mejorar, innovar, variar, crecer... un prometedor campo de inversión, ¿si?

Una de las cosas que me hace gracia de la belleza interior frente a la belleza exterior es que esta última es estática, no requiere de acción. Y por tanto podemos apreciar la belleza exterior en una simple foto que puede perdurar inalterable por mucho tiempo. No consigo ver que podamos hacer lo mismo con la belleza interior, no acabo de ver cómo podemos apreciar la belleza interior de una persona a través de una foto, creo que es dinámica y por tanto requiere de la acción o llegado el caso de la participación en el proceso. Podemos recordar gestos y acciones de una persona que demuestren su belleza interior, pero creo que es complicado quedarse embelesado ante una foto de esa persona apreciando en la imagen su belleza interior. Esto es más una reflexión rebuscada por mi parte, me resulta curiosa la comparativa entre estática y dinámica.


Me considero una persona muy afortunada capaz de apreciar ambas bellezas, una mediante la simple contemplación estática y la otra al verme implicado en el proceso por el cual se expresa. Como persona de acción, claramente me decanto por la belleza interior pues ofrece muchas más opciones de mejora y desarrollo, depende de nuestras decisiones y acciones, y no del conjunto de genes que heredamos de nuestros padres que determinan las características externas por un tiempo limitado.


Como resumen estas dos frases, la belleza está en la mirada y la felicidad en saber apreciar. A seguir disfrutando la vida!


domingo, 22 de febrero de 2015

El poder de aprender

Hay una historia que cuento a mis alumnos de biología sobre las bacterias y uno de los magníficos poderes que tienen. Las bacterias tienen ADN como nosotros, y lo heredan de sus antecesores como nosotros lo heredamos de nuestros progenitores, hasta ahí todo normal. Lo curioso es que las bacterias pueden compartir ADN con otras bacterias, esto se llama transferencia horizontal de información genética. Es algo que nosotros no podemos hacer, nosotros sólo tenemos herencia genética, una transferencia vertical de información genética y además en dirección única: de padres a hijos y nunca en dirección contraria.


Las bacterias tienen su ADN (la información que codifica las instrucciones) para sintetizar sus proteínas, que serán sus “máquinas” celulares que le permiten desarrollar todas sus actividades. Según el ADN que tengan así podrán crear unas proteínas u otras y por tanto podrán hacer unas cosas u otras. Se descubrió que había bacterias que eran resistentes a algunos antibióticos porque tenían unas proteínas (enzimas) que rompían el antibiótico y así conseguían ser inmunes a ese antibiótico concreto. De manera normal esa capacidad, esa resistencia al antibiótico, la pasaban a las siguientes generaciones que heredaban el ADN que codificaba para esas proteínas.


Lo que no era tan normal es que esa información, ese ADN, pudieran pasarlo también a otras bacterias que no lo tenían y por tanto no eran resistentes al antibiótico. Resulta que pueden hacer copias de ese ADN (esas instrucciones para sintetizar proteínas que rompan el antibiótico) y dárselas a otras bacterias que, al tener ahora las instrucciones, pueden sintetizar sus propias proteínas y volverse resistentes al antibiótico. Y además las descendientes de estas nuevas bacterias resistentes también lo serán. Me parece maravillosa esta capacidad de compartir información y dotar de nuevas habilidades a otros individuos, individuos que pueden ir coleccionando nueva información y por tanto ir acumulando nuevas habilidades. Se pueden crear así bacterias con resistencia a múltiples antibióticos.


Y esto no acaba aquí, no sólo pueden pasarse ADN entre bacterias sino que también pueden tomar fragmentos de ADN que encuentren por el medio, incluirlos en su colección de información genética y utilizarlo. Esta habilidad se utiliza en biotecnología para darles a las bacterias la información para proteínas que queremos que sinteticen y así las utilizamos como mini fábricas de proteínas; sin pagarles ni darles vacaciones, simplemente dándoles un lugar donde vivir, las instrucciones y alimento. No sólo pueden pasarse información para resistir antibióticos sino también para crear otro tipo de proteínas, que les permitan consumir algún tipo de producto y crecer comiendo algo que nos puede interesar a nosotros que degraden, como plásticos y derivados del petróleo en vertidos, por ejemplo.


Cuando estudié esto me quedé fascinado por las bacterias, entre otras habilidades que tienen, me pareció que el poder tomar información de otros individuos o del medio y adquirir nuevas habilidades es algo genial y era una lástima que nosotros no pudiéramos hacerlo... ¿o sí podemos? ¿Nosotros podemos adquirir nueva información que no tenemos para realizar nuevas actividades o adquirir nuevas habilidades?



Por eso me fascina el aprendizaje, nuestra maravillosa capacidad de aprender, que viene del verbo aprehender: agarrar, tomar para nosotros nueva información y hacerla nuestra. Podemos aprender casi cualquier cosa que tenga una técnica, podemos hacer casi cualquier cosa que otro ser humano sea capaz de hacer, y más todavía, podemos combinar esas informaciones y habilidades y desarrollar otras nuevas. Seamos conscientes o no, somos maravillas. Disfrutemos nuestros poderes! :)


sábado, 14 de febrero de 2015

Vivir antes de morir

- Todo el mundo sabe que se va a morir -volvió a decir (Morrie)-, pero nadie se lo cree. Si nos lo creyéramos, haríamos las cosas de otra manera.

- De modo que nos engañamos acerca de la muerte -dije yo.

- Sí. Pero existe un planteamiento mejor. El de saber que te vas a morir y estar preparado en cualquier momento. Eso es mejor. Así, puedes llegar a estar verdaderamente más comprometido en tu vida mientras vives.

- ¿Cómo puede uno estar preparado para morir? -dije.

- Haz lo que hacen los budistas. Haz que todos los días se te pose en el hombro un pajarito que te pregunta: "¿Es este el día? ¿Estoy preparado? ¿Estoy haciendo todo lo que tengo que hacer? ¿Estoy siendo la persona que quiero ser?"

Volvió la cabeza hacia su hombro como si tuviera allí al pajarito en aquel momento. -¿Es este el día en que voy a morir?

Morrie tomaba libremente ideas de todas las religiones... Le gustaban algunas ideas filosóficas del budismo y del cristianismo, y seguía sintiéndose a gusto dentro de la cultura del judaísmo. Era un ecléctico en cuestión de religión...

- La verdad, Mitch -me dijo-, es que cuando aprendes a morir, aprendes a vivir.

Yo asentí con la cabeza.


- Voy a decirlo otra vez -dijo-. Cuando aprendes a morir, aprendes a vivir.

Sonrió, y yo me dí cuenta de lo que pretendía. Se estaba asegurando de que yo absorbía aquella idea sin avergonzarme haciéndome una pregunta. Era una de las virtudes que lo convertían en un buen maestro.

- ¿Pensabas mucho en la muerte antes de ponerte enfermo? -le pregunté.

- No -respondió Morrie, sonriendo- Como ya he dicho, nadie se cree de verdad que se va a morir.

- Pero todo el mundo conoce a alguien que se ha muerto -dije yo-. ¿Por qué es tan difícil pensar en morirse?

- Porque la mayoría de nosotros vamos por ahí como sonámbulos -siguió diciendo Morrie-. En realidad, no conocemos el mundo plenamente, porque estamos medio dormidos, haciendo las cosas que automáticamente creemos que debemos hacer.

- ¿Y el hecho de enfrentarse a la muerte lo cambia todo?

- Pues, sí. Te quitas de encima todas esas tonterías y te centras en lo esencial. Cuando te das cuenta de que te vas a morir, lo ves todo de una manera muy diferente.

Suspiro.

- Aprende a morir y aprenderás a vivir.

Como tan bien dice Morrie Schwartz en el libro de Mitch Albom “Martes con mi viejo profesor” (el original en inglés “Tuesdays with Morrie”) muchas veces vivimos sin plena consciencia de que vamos a morir, dando por supuestas muchas cosas y sin valorar en su justa medida tantas otras. No hay mucho más que añadir a esta idea tan potente. Cuando de verdad conseguimos ver la vida como lo que es, la vivimos de otro modo.

En relación con esta idea me gusta una breve historia india; cuenta de un príncipe que estando de viaje encontró la cueva donde habitaba un anciano sabio y con curiosidad entró a conocerle. En la cueva se encontró con muy pocas cosas, apenas una esterilla, un par de mantas y enseres para cocinar, entonces preguntó al sabio -¿Dónde están el resto de tus cosas, tus muebles y tus posesiones?- El sabio le respondió -¿Y las tuyas? ¿Dónde están tus muebles?- El príncipe extrañado respondió -No las llevo conmigo, sólo estoy de paso por aquí.- Sonriendo el anciano dijo -Lo mismo que yo, sólo estoy de paso por aquí.-

Vivimos de paso, la vida no es un estado permanente en el cual acomodarnos, es un viaje, con un inicio y un final, no un lugar donde habitar por siempre. En tu mano está disfrutar el viaje y vivirlo a tu gusto.